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Mientras medio internet mira a Sevilla por La Velada del Año de Ibai Llanos, en Cullera hay otro pulso por la atención de la Generación Z. Zevra Festival celebrará su quinto aniversario del 24 al 27 de julio en la Playa de Cullera con una fórmula que mezcla conciertos, acampada e influencers a pie de escenario.
La coincidencia con el gran evento de Ibai el sábado 25 no llega en un momento menor. Ese mismo día actuará Ozuna, una de las piezas centrales de un cartel que también reparte nombres fuertes entre el viernes y el domingo para evitar que todo dependa de una sola jornada.
Zevra juega la carta de los creadores para no perder foco
La organización ha invitado a 100 influencers para alimentar Instagram y TikTok durante el festival. No hablamos de un grupo testimonial, sino de perfiles de lifestyle, moda, viajes y fitness que superan los dos millones de seguidores en sus comunidades.
Ahí está una de las claves de consumo del evento. El festival reunirá a 100 creadores para producir contenido en Instagram y TikTok, justo en un público que descubre planes, artistas y tendencias dentro del móvil mucho antes de decidir una compra.
Además, los alojará en El Oasis, una villa situada junto al escenario principal. La decisión reduce tiempos, facilita la grabación constante y convierte la experiencia en una fábrica de vídeos casi en tiempo real.
El cartel reparte los nombres más visibles durante tres días
Nicky Jam abrirá la tanda principal el viernes 24, Ozuna ocupará el sábado 25 y Anuel AA cerrará el domingo 26. Es una distribución pensada para sostener el interés durante todo el fin de semana, no solo en la jornada con más ruido externo.
Junto a ellos aparecerán Leire Martínez, Saiko, Omar Montes, Metrika, Luar La L, La Pantera, JC Reyes, Álvaro Soler, Juan Magán y Ovy On The Drums. La mezcla cruza urbano, pop y nombres muy reconocibles para un público joven que no siempre escucha lo mismo, pero sí comparte los mismos canales.
Habrá más de 100 conciertos repartidos en ocho escenarios, una escala que obliga a elegir y que también empuja a moverse de un lado a otro del recinto. Para el asistente eso suele traducirse en más oferta, aunque también en el clásico problema de solapes.
El precio intenta seguir dentro del radar de un público joven
El abono de tres días cuesta 98 euros y la entrada de día sube a 60 euros. Para un evento de este tamaño, la diferencia entre quedarse una sola jornada o alargar la estancia cambia bastante la cuenta final.
Si alguien piensa en exprimir el cartel, el abono sale mejor parado que comprar entradas sueltas. Aun así, el gasto real no termina ahí cuando entra en juego el alojamiento, la comida y el transporte hasta Cullera.
La acampada convierte el festival en una pequeña ciudad junto al mar
Más de 7.000 jóvenes pasarán la noche en la zona de descanso entre tiendas de campaña, glamping y autocaravanas. Ese dato dice bastante sobre la experiencia que vende Zevra, porque no se limita a ir a ver un concierto y volver a casa.
Durante el fin de semana, la previsión total alcanza 150.000 asistentes. En la práctica, eso coloca al festival en una dimensión donde la música comparte protagonismo con la logística, los desplazamientos y la convivencia de varios ritmos de consumo dentro del mismo recinto.
La previsión alcanza 150.000 asistentes durante el fin de semana, con más de 7.000 personas durmiendo en el recinto. Entre el tirón de Ozuna el sábado 25 y la competencia directa de La Velada del Año en Sevilla, Zevra medirá su quinto aniversario en algo muy concreto, captar tiempo de pantalla y presencia física a la vez.