YouTube cerró a las 16:31 el canal de Ka Gwang tras acusaciones de explotación y una admisión clave

YouTube eliminó el canal del surcoreano Ka Gwang por violar su política sobre actos sexuales y exposición excesiva, mientras seguían abiertas denuncias de maltrato, control coercitivo y extorsión por más de 10 millones de wones.

30 de octubre de 2026 a las 16:48h
YouTube cerró a las 16:31 el canal de Ka Gwang tras acusaciones de explotación y una admisión clave
YouTube cerró a las 16:31 el canal de Ka Gwang tras acusaciones de explotación y una admisión clave

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La caída del canal de YouTube de Ka Gwang llegó en mitad de una polémica que ya había saltado del streaming a la Asamblea Nacional. A las 16.31 del 29 de octubre de 2026, la plataforma eliminó la cuenta del creador surcoreano Lee Sang il, de 31 años, y le atribuyó una infracción de la política sobre actos sexuales y exposiciones excesivas.

Hasta ese momento, el foco público no estaba solo en el tono de sus emisiones. La denuncia que abrió la crisis describía un posible caso de maltrato y explotación contra una mujer con sospechas de discapacidad intelectual que se recuperaba de una cirugía de prótesis de cadera artificial.

La investigación pública empujó el caso mucho más allá de YouTube

La controversia arrancó con la denuncia presentada por la abogada de la víctima, identificada como persona A. Después, el asunto escaló durante la auditoría nacional de la Comisión de Administración y Seguridad de la Asamblea Nacional.

Allí, Kim Ye ji, diputada del Partido del Poder Popular, detalló acusaciones muy concretas. Habló de rotura de muletas, restricciones alimentarias, interrupción del sueño y consumo forzado de alcohol.

Además, la diputada sostuvo que la mujer vivió bajo un control cercano al secuestro y que le extorsionaron más de 10 millones de wones. Esa combinación de acusaciones convirtió el caso en algo más serio que una discusión sobre los límites del contenido en directo.

Ka Gwang negó los abusos pero admitió el tono de sus emisiones

El 25, antes de la eliminación del canal, Ka Gwang ya había intentado responder desde su propia cuenta. Afirmó que las sospechas de maltrato hacia una mujer con discapacidad intelectual eran falsas.

"Lo relacionado con la explotación o el acoso emocional que ha generado esta controversia no es cierto" - Lee Sang il, creador de contenido conocido como Ka Gwang

Su defensa no se quedó ahí. También pidió esperar a la actuación de las autoridades judiciales porque, a su juicio, circulaban demasiadas especulaciones y había partes del relato público que no coincidían con los hechos.

Al mismo tiempo, admitió que había realizado una emisión sensacionalista y provocadora. También reconoció que comentarios y conductas pensados para generar diversión habían sobrepasado el nivel de incomodidad que la mayoría de la gente considera aceptable.

YouTube borró el canal mientras el creador denunciaba un motivo distinto

YouTube comunicó que la eliminación respondía a una violación de su política sobre actos sexuales y exposiciones excesivas. Esa explicación sitúa la decisión en el terreno de las normas de contenido de la plataforma, no en el de las acusaciones penales o civiles.

Ka Gwang ofreció otra lectura. Sostuvo que la medida llegó tras el seguimiento de la fuerte reacción del gobierno y de la opinión pública alrededor de las sospechas de explotación y de la auditoría nacional, y planteó que el motivo oficial podía funcionar como una justificación formal.

Esa diferencia importa porque dibuja dos versiones del mismo cierre. Por un lado, una infracción de normas internas de YouTube; por otro, la idea de que la presión política y social pesó tanto como el contenido emitido.

El dinero y los registros aparecen en el centro de su defensa

Entre los datos que aportó para defenderse, Ka Gwang explicó que la participante femenina cobraba un salario medio diario de 400.000 wones por cada día de aparición. Vinculó esa cantidad a unas ocho horas de participación.

Después prometió ordenar los registros de conversaciones y entregarlos a las autoridades judiciales a través de su abogado. En esos mensajes, dijo, constan referencias a que usó ingresos y beneficios para dar dinero a su abuela y pagar gastos quirúrgicos.

También aseguró que presentará conversaciones de una aplicación de mensajería para sostener que la mujer conocía el contrato y el nivel de la emisión. La cifra que puso sobre la mesa fue de 400.000 wones por unas ocho horas, un dato que intenta trasladar la discusión desde el escándalo público hacia la relación económica entre ambas partes.

El cierre del canal deja una contradicción difícil de ignorar

Por un lado, Ka Gwang niega la explotación y el acoso emocional. Por otro, reconoce que su contenido fue sensacionalista y provocador, y que parte de lo que buscaba entretener superó el umbral de incomodidad de la mayoría.

Ahí aparece la grieta más visible del caso. No hace falta entrar en una sentencia para ver que la defensa del creador convive con una admisión clara sobre la naturaleza de sus emisiones.

Al final, el dato más concreto sigue siendo también el más duro para su posición pública. YouTube eliminó el canal a las 16.31 del 29 de octubre de 2026 mientras sobre la mesa quedaban una denuncia por explotación, acusaciones de extorsión por más de 10 millones de wones y una disculpa expresa por haber convertido el espectáculo en algo que, según él mismo admitió, fue demasiado lejos.

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