YouTube aprieta contra los vídeos de atracones: una creadora borró 339 de 667 publicaciones

YouTube endureció sus normas sobre bulimia y trastornos alimentarios, suspendió monetizaciones y empujó a varios creadores de vídeos de comida a frenar publicaciones o borrar parte de su archivo.

22 de septiembre de 2026 a las 17:17h
YouTube aprieta contra los vídeos de atracones: una creadora borró 339 de 667 publicaciones
YouTube aprieta contra los vídeos de atracones: una creadora borró 339 de 667 publicaciones

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YouTube ha puesto bajo presión un tipo de vídeo que durante años acumuló visitas con una fórmula muy reconocible en pantalla, comer cantidades excesivas ante la cámara. El cambio ya tiene consecuencias directas para algunos creadores, que han perdido ingresos o han borrado buena parte de su archivo por miedo a nuevas sanciones.

El caso más visible lo contó Salppaejo, creador del canal Salppaejo DietJo, que reúne 440.000 suscriptores. El día 18 comunicó que YouTube suspendió la monetización de su canal y además frenó la publicación de nuevos vídeos mientras intenta aclarar qué material puede acabar penalizado.

"Recientemente, YouTube ha endurecido las directrices sobre la bulimia y los trastornos alimentarios, aplicando fuertes restricciones a los canales que suben contenido relacionado." - Salppaejo, creador de Salppaejo DietJo

La medida no afecta solo a un canal. También ha salido a la luz el caso de Miso, creadora con 100.000 suscriptores, que el día 15 publicó un vídeo para explicar por qué había tenido que borrar años de publicaciones.

Miso situó el origen del problema en una cadena de avisos recibidos entre mediados y finales de marzo. Tras esa segunda notificación, YouTube le comunicó la suspensión temporal de la monetización y abrió un proceso de contactos y objeciones que ocupó todo abril junto a los responsables de su agencia.

"Realizamos un examen exhaustivo de los 667 vídeos totales alojados en mi canal y, con lágrimas en los ojos, procedimos a eliminar completamente 339 de ellos, aproximadamente la mitad." - Miso, creadora de vídeos

Ahí está la parte más dura para quien vive de este formato. No hablamos solo de un vídeo retirado o de un aviso aislado, sino de revisar bibliotecas enteras para decidir qué pieza puede interpretarse como promoción de conductas alimentarias dañinas.

YouTube ya castiga lo que considera imitable y dañino

La plataforma prohíbe el contenido que glorifica trastornos alimentarios o muestra conductas que espectadores vulnerables puedan copiar. En esa lista entran los atracones, las restricciones extremas de calorías, el acaparamiento de alimentos, el vómito y el abuso de laxantes.

Cuando esos vídeos añaden alcohol, el riesgo sube otro escalón. YouTube puede encajarlos dentro de su política sobre contenido dañino o peligroso si el canal no protege a los menores o si el montaje empuja a asumir conductas de riesgo.

Para el espectador casual, un vídeo de comida exagerada puede parecer solo entretenimiento o espectáculo. Para la plataforma, el problema aparece cuando ese mismo material puede leerse como una conducta replicable, especialmente entre usuarios jóvenes o vulnerables.

El golpe no está solo en la visibilidad, también cae sobre el archivo

Lo más llamativo del caso de Miso es la dimensión del recorte. La creadora eliminó 339 de los 667 vídeos de su canal, una cifra que ilustra hasta qué punto la incertidumbre pesa más cuando nadie tiene claro dónde termina el contenido de comida y dónde empieza la infracción.

Salppaejo describió una incertidumbre parecida al explicar que había detenido las subidas porque no sabe qué clase de vídeo puede acabar sancionado. Para un canal que depende de la regularidad, pausar publicaciones ya es un castigo incluso antes de mirar la cuenta de ingresos.

Además, el efecto práctico va más allá de la monetización. Un canal de este tipo no solo vende anuncios, también necesita un archivo visible, una rutina de publicación estable y la confianza de que un formato que ayer funcionaba no quedará hoy atrapado en una norma más dura.

Otros nombres del formato quedan bajo examen

Ahora la atención se desplaza hacia otros creadores de vídeos de comida muy conocidos. Se está evaluando si los canales de Tzuyang y Hee-bab también afrontarán restricciones en su actividad por la aplicación de estas normas.

Ese detalle importa porque sugiere que no estamos ante un caso aislado ni ante un error administrativo fácil de corregir. Si la revisión alcanza a más figuras del género, el mensaje para todo ese nicho queda bastante claro, comer mucho ante la cámara ya no garantiza que el vídeo sea apto para generar ingresos.

El dato más concreto sigue siendo también el más difícil de ignorar, 339 vídeos borrados de un archivo de 667 y un canal de 440.000 suscriptores con la monetización suspendida. Cuando una plataforma obliga a elegir entre publicar o arriesgar el canal, la norma deja de parecer teórica.

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