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Andrew Tate y Tristan Tate vuelven a estar en el centro de un proceso judicial que ya cruza tres países. Esta vez comparecieron ante una magistrada federal en Miami después de que fiscales del Reino Unido presentaran nuevos cargos de violación y trata sexual y activaran una nueva fase en la batalla por su extradición.
La escena en Florida importa por una razón concreta. Aunque los hermanos llegaron al estado en febrero de 2025 tras la retirada de sus restricciones de viaje en Rumania, ahora su margen depende de lo que resuelva la justicia estadounidense sobre una petición formal del Servicio de la Fiscalía de la Corona.
La audiencia en Miami abrió otro frente para los hermanos Tate
Lauren Louis, magistrada federal, fijó para el 27 de julio una nueva audiencia centrada en las condiciones de extradición. No discutió todavía el fondo de las acusaciones, pero sí dejó encarrilado el calendario inmediato del caso.
Joseph McBride, abogado de la defensa, situó la comparecencia en ese terreno procesal y no en una discusión sobre culpabilidad o inocencia.
"Hoy ocurrió lo que esperábamos. El día de hoy no se trataba de controversia. Se trataba simplemente de hacer valer los derechos de Andrew y Tristan Tate, y de oponernos al proceso de extradición porque son inocentes" - Joseph McBride, abogado de la defensa
Andrew Tate, de 39 años, y Tristan Tate, de 38, tienen ciudadanía estadounidense y británica. Ese detalle no evita la solicitud de entrega al Reino Unido, pero sí convierte el caso en una disputa legal con varias capas diplomáticas y judiciales.
El volumen de los nuevos cargos ayuda a medir la dimensión del proceso. Andrew Tate afronta siete cargos adicionales de violación y 19 cargos ligados a imágenes indecentes de un menor y pornografía extrema, además de tres cargos por organizar o facilitar la trata con fines de explotación sexual y tres cargos de agresión.
En el caso de Tristan Tate, la acusación en el Reino Unido incluye un cargo de agresión sexual, dos cargos de violación y tres cargos por organizar o facilitar la trata sexual. No llega al mismo número de imputaciones que su hermano, pero sí lo coloca en el mismo procedimiento de extradición.
El expediente británico ya arrastraba acusaciones previas
No parten de cero en Reino Unido. Los dos ya afrontaban cargos anteriores por violación, lesiones, trata de personas y control de la prostitución con fines de lucro en un caso vinculado a tres presuntas víctimas y a hechos situados entre 2012 y 2015.
Ese frente ya había dado una señal reciente en los tribunales británicos. En junio, un juez del Tribunal Superior del Reino Unido rechazó la acción legal con la que los Tate buscaban conocer los nombres de sus acusadores.
La acumulación de procedimientos explica por qué la vista de Miami no puede leerse como un simple trámite local. Detrás hay un expediente británico que crece en número de cargos mientras la defensa intenta frenar el traslado desde Estados Unidos.
McBride también adelantó el siguiente movimiento procesal, esta vez fuera de la sala y entre equipos jurídicos.
"En unos días habrá una conferencia únicamente entre abogados. Nuestro equipo legal hablará con el gobierno, el gobierno hablará con nuestro equipo y conversaremos con el juez" - Joseph McBride, abogado de la defensa
La defensa, además, puso el foco en la situación personal de los hermanos mientras esperan nuevas decisiones judiciales. Ahí entra otra discusión distinta de la extradición y ligada a las condiciones de detención.
McBride sostuvo que ninguna persona inocente puede ser castigada mientras espera juicio y criticó el confinamiento solitario como una forma de castigo. También dijo que trabaja para lograr la salida de Andrew y Tristan Tate lo antes posible.
Rumania sigue pesando en un caso que ahora pasa por Washington
Antes de esta comparecencia en Miami, el caso ya había dado un giro relevante en Europa del Este. A finales de 2022, los hermanos fueron detenidos en Rumania junto a dos mujeres rumanas, acusados de participar en planes delictivos para atraer a mujeres con fines de explotación sexual.
Después llegó un cambio que les permitió salir del país. En febrero de 2025, las autoridades rumanas levantaron las restricciones de viaje y los hermanos volaron a Florida en un avión privado.
Alrededor de esa salida apareció además una derivada política. El ministro de Asuntos Exteriores de Rumania indicó que un funcionario estadounidense del gobierno de Trump expresó interés en el caso legal de los hermanos en Rumania.
Donald Trump respondió cuando le preguntaron si su gobierno había presionado a Rumania para liberarlos y dijo que no sabía "nada" del caso. La frase no cerró la controversia, pero sí dejó por escrito una distancia pública frente a esa sospecha.
Ahora el punto decisivo ya no está en Bucarest ni en Londres, sino en Washington. La decisión final sobre la extradición recaerá en Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, mientras el 27 de julio queda marcada como la próxima fecha concreta en un expediente que suma cargos nuevos, causas previas y una defensa centrada en frenar el traslado.