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Bonnie Blue ya tiene decidido cómo se llamará su bebé, y la elección no salió de una conversación familiar ni de una lista de nombres. La creadora de contenido para adultos, cuyo nombre real es Tia Billinger y tiene 27 años, cerró una subasta en la que vendió ese derecho por 1,2 millones de dólares.
El nombre elegido fue BetBolt, el mismo de una web de apuestas deportivas y casino en línea que se promociona con el eslogan de ser “el casino de criptomonedas más provechoso”. La operación empuja la provocación de la influencer a un terreno todavía más difícil de separar del negocio.
La puja había arrancado la semana anterior en Instagram con un mensaje que no dejaba mucho margen para la duda. Billinger presentó la iniciativa bajo el título “Necesito un extraño que elija el nombre de mi bebé”.
Para entrar en la subasta, los interesados tenían que encontrar el vehículo Bang Bus, con el que Bonnie Blue recorrió universidades del Reino Unido, y escanear un código QR colocado en la carrocería. No era solo una campaña online. También obligaba a perseguir físicamente el reclamo publicitario.
La influencer confirmó además que ya tiene una cita en el registro civil para oficializar el nombre del recién nacido. La subasta terminó con una oferta de 1,2 millones de dólares y dejó el proceso listo para su siguiente paso administrativo.
"Mi subasta ha finalizado y, por un millón 200 mil dólares, mi bebé se va a llamar BetBolt". - Bonnie Blue, creadora de contenido para adultos
La reacción pública no tardó en llegar, y Billinger respondió con el mismo tono de desafío con el que había planteado toda la operación. En sus declaraciones, no intentó suavizar el gesto ni presentarlo como una broma.
"Esos que dicen que esto es repugnante o que solo busca provocar indignación, ¿acaso no le cambiarían el nombre a su hijo por 1,2 millones? Porque yo sé que sí lo haría". - Bonnie Blue, creadora de contenido para adultos
También llevó la idea al terreno más cotidiano y más incómodo a la vez. Dijo que terminará llamando a su hijo a gritos con ese nombre en mitad de la plaza para que acuda, una imagen que convierte el patrocinio en algo doméstico y casi permanente.
Ahí está el núcleo de la historia. No hablamos solo de una cifra llamativa, sino de un nombre propio asociado a una marca de apuestas que pasaría a usarse en la vida diaria de un bebé.
Billinger ya había construido buena parte de su notoriedad pública alrededor del exceso y la exposición. En 2023 ganó visibilidad tras un evento en el que mantuvo relaciones sexuales con 1.057 hombres en 12 horas.
Meses después, en febrero, confirmó su embarazo tras otro evento sin protección con aproximadamente 400 hombres. El bebé nació el mes pasado mediante una cesárea, de modo que la subasta llegó cuando el nacimiento ya era un hecho.
La propia Bonnie Blue conectó el origen del embarazo con la mecánica del concurso en una frase que resume toda la lógica del espectáculo. Para ella, si un extraño la dejó embarazada, otro extraño podía quedarse también con el derecho a elegir el nombre.
"Un extraño me embarazó y ahora es un extraño quien le va a poner el nombre". - Bonnie Blue, creadora de contenido para adultos
La influencer tampoco escondió el incentivo económico. Habló abiertamente de las ganas de gastar el dinero y de la posibilidad de destinarlo a la criatura, mientras mezclaba la maternidad con el lenguaje de una operación rentable.
Ya ha dicho que piensa oficializar el nombre en el registro civil, así que la provocación sale del terreno de la campaña y entra en el de los documentos. Entre la cesárea del mes pasado y los 1,2 millones de dólares de la puja, el bebé queda situado desde el primer día entre un trámite real y un nombre comprado.