Una red pagó 5.000 dólares por TikTok para vender la IA de EE.UU. sin explicar quién estaba detrás

Build American AI impulsó una campaña con influencers para promover la IA estadounidense y alertar sobre China, pero en varios casos sin revelar con claridad quién financiaba los mensajes ni su objetivo político.

05 de mayo de 2026 a las 16:18h
Una red pagó 5.000 dólares por TikTok para vender la IA de EE.UU. sin explicar quién estaba detrás
Una red pagó 5.000 dólares por TikTok para vender la IA de EE.UU. sin explicar quién estaba detrás

Una red de influencers en Estados Unidos está difundiendo mensajes favorables a la inteligencia artificial nacional como contenido publicitario, pero en varios casos sin identificar con claridad quién paga la campaña ni cuál es la agenda política e industrial detrás.

La operación gira en torno a Build American AI, un grupo descrito como financiado con dinero opaco y vinculado a Leading the Future, un super PAC que asegura haber reunido 140 millones de dólares en contribuciones y compromisos, con 51 millones disponibles en abril. Su objetivo es colocar la IA como un asunto central de debate público, justo cuando el tema empieza a ganar peso de cara a las elecciones legislativas de 2026 en Estados Unidos.

Influencers de estilo de vida, mensajes políticos y anuncios poco claros

La campaña se ha movido en dos fases. Primero, con publicaciones destinadas a reforzar una idea general: que invertir en IA desarrollada en Estados Unidos es positivo para la innovación y el empleo. Después, con un enfoque más agresivo, centrado en presentar a China como amenaza directa en la carrera tecnológica.

En la práctica, el formato elegido no es el de un anuncio político tradicional, sino el de publicaciones integradas en el día a día de creadores de contenido. La instrucción era hablar de la importancia de la IA estadounidense mientras se hacían actividades cotidianas, incluso algo tan doméstico como preparar el desayuno para los niños. Es una forma de insertar un mensaje estratégico en un contexto aparentemente inocuo.

Eso explica publicaciones como la de Melissa Strahle, que habló ante una bandera de Estados Unidos de cómo la IA le permite centrarse en lo que más le importa y de la necesidad de invertir en tecnología “fabricada en Estados Unidos”. También encajan en ese patrón mensajes de Megan Linke o Uche Madson, que presentaron la IA nacional como una cuestión de liderazgo económico y creación de empleo. El problema no es solo que fueran anuncios, sino que no quedaba claro para quién trabajaban ni que formaban parte de una campaña coordinada.

La campaña incluía pagos de 5.000 dólares por vídeo en TikTok para amplificar el argumento de que el auge tecnológico de China supone una amenaza. Un empleado de la agencia SM4, encargada de ejecutar la estrategia para Build American AI, resumió así el objetivo:

"Quieren que se mencione a China y a Estados Unidos y por qué es tan importante vencer a China" - empleado de SM4

El mensaje de muestra que se facilitaba a creadores iba todavía más lejos: planteaba que si China ganaba la carrera de la IA podría hacerse con datos personales de ciudadanos estadounidenses, incluidos los de sus hijos, además de quitar empleos que deberían permanecer en el país. Es un encuadre muy directo, pensado para funcionar bien en redes: emocional, fácil de repetir y con un adversario identificable.

Por qué esta estrategia importa más de lo que parece

La campaña no se produce en el vacío. En Estados Unidos, el 53% de los adultos obtiene al menos parte de sus noticias de las redes sociales, y entre los jóvenes de 18 a 29 años, el 38% consume noticias de influencers de forma regular. Eso convierte a estos perfiles en intermediarios informativos, no solo en escaparates publicitarios.

Ahí está el punto más delicado. Cuando un creador etiqueta un contenido como anuncio pero no explica quién lo financia ni con qué propósito, el usuario puede ver ese vídeo como una opinión personal más o menos espontánea. Y esa ambigüedad cambia mucho la lectura. No es lo mismo que una influencer de maternidad diga que cree en la IA estadounidense por convicción propia a que repita un guion diseñado dentro de una campaña coordinada con objetivos políticos y regulatorios.

Jamie Cohen, profesor asociado de estudios de medios en Queens College de la CUNY, lo plantea sin rodeos:

"No están revelando la agenda que hay debajo. Esto es literalmente propaganda" - Jamie Cohen, profesor asociado de estudios de medios de Queens College de la CUNY

La maquinaria detrás de la campaña también ayuda a entender su dimensión. Leading the Future está respaldado por figuras y firmas ligadas al ecosistema tecnológico, y entre sus partidarios menciona a Greg Brockman, Joe Lonsdale, Andreessen Horowitz y Perplexity. Sin embargo, varias compañías han querido marcar distancia. OpenAI negó cualquier afiliación corporativa con Leading the Future o Build American AI y aseguró que no les ha dado financiación ni apoyo. Palantir también afirmó no haber contribuido a ninguno de los dos grupos.

Lo que sí aparece con claridad es una coincidencia de discurso. Alex Karp, CEO de Palantir, y Sam Altman, CEO de OpenAI, han expresado públicamente su preocupación por China en el contexto de la IA. OpenAI incluso ha defendido que las democracias deben liderar el desarrollo de esta tecnología guiadas por valores como la libertad y los derechos humanos. El salto relevante es cuando ese marco deja de discutirse en foros políticos o empresariales y empieza a circular como contenido cotidiano empaquetado por influencers.

Leading the Future sostiene que busca llevar ese mensaje al público más amplio posible y responder a lo que considera desinformación sobre la IA. También insiste en que pretende construir apoyo para un marco regulador nacional. Pero el mecanismo elegido deja una pregunta incómoda: si el mensaje necesita pasar por creadores que no revelan del todo quién está detrás, quizá el problema no sea solo de comunicación, sino de transparencia.

Al final, esto no trata de una app concreta ni de una nueva función tecnológica que cambie el día a día del usuario. Trata de cómo se moldea la conversación pública sobre la IA en las plataformas donde la gente pasa horas cada día. Y cuando ese debate entra en el feed mezclado con consejos familiares, vídeos de estilo de vida o contenido de maternidad, distinguir entre opinión, publicidad y propaganda se vuelve mucho más difícil.

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