Una carta Pokémon firmada por Ibai acabó en Wallapop por 2.500 euros solo cinco días después

Ibai compró una carta Pikachu de 1999, la firmó a petición del vendedor y cinco días después reapareció en Wallapop por 2.500 euros; luego se hizo pasar por comprador y descubrió el intento de reventa.

26 de agosto de 2026 a las 11:45h
Una carta Pokémon firmada por Ibai acabó en Wallapop por 2.500 euros solo cinco días después
Una carta Pokémon firmada por Ibai acabó en Wallapop por 2.500 euros solo cinco días después

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Firmar un objeto de colección suele añadir una capa de historia. A veces también dispara su precio, y eso es justo lo que ocurrió con una carta de Pokémon que pasó de recuerdo de un vídeo a anuncio en Wallapop en menos de una semana.

Ibai Llanos, creador de vídeos y organizador de La Velada del Año 6, compró una carta de Pikachu de 1999 de la Movie Promo con clasificación PSA 9 en uno de esos formatos donde circulan objetos de valor. La escena tenía un detalle que parecía cerrar cualquier tentación de reventa, porque el vendedor le pidió una firma sobre la propia carta.

"Si alguna vez os vende Iván esta carta, que sepáis que es mi firma" - Ibai Llanos, creador de vídeos y organizador de La Velada del Año 6

La frase tenía un punto de broma, pero acabó funcionando casi como una advertencia. Cinco días después, la carta apareció en Wallapop anunciada por 2.500 euros con el título "Carta Pokémon Pikachu firmada por Ibai".

La operación cambió de tono cuando la carta reapareció en Wallapop

Antes de ese giro, el mismo vendedor, Iván, ya había enseñado otra referencia clara de cómo se movían sus expectativas. Ofreció una carta de Charizard por 5.000 euros y terminó vendiéndola por 1.500 euros.

Ahí asoma una lógica muy reconocible en el mercado del coleccionismo, donde el precio pedido y el precio real rara vez caminan juntos. Una firma conocida puede convertir un objeto en algo distinto, no por cambiar la carta, sino por cambiar la historia que la acompaña.

Entonces Ibai optó por comprobarlo en persona. Se hizo pasar por comprador y acudió al punto de venta acordado, situado en un aparcamiento.

"No me lo creo" - Iván, vendedor de la carta

El encuentro dejó a la vista la distancia entre la promesa inicial y el anuncio publicado. Iván había pedido a Ibai que firmara la carta de Pikachu con la afirmación de que no pensaba venderla.

Iván intentó explicar por qué puso a la venta la carta firmada

Cuando tuvo que dar explicaciones, Iván sostuvo que la plataforma no le permitía subir más el precio. También intentó matizar el cambio de postura con una justificación más personal.

"En ese momento no la quería vender, te lo juro, la emoción del vídeo y tal, pero soy joven y esto me puede suponer un cambio" - Iván, vendedor de la carta

La secuencia retrata bastante bien una tensión habitual en este tipo de objetos. Por un lado está el valor sentimental o simbólico de una pieza firmada y, por otro, la posibilidad de convertir esa misma pieza en dinero casi de inmediato.

Al final, Ibai no compró la carta. La carta de Pikachu pasó de una compra en vídeo a un anuncio por 2.500 euros en solo cinco días, y esa cifra dejó más claro el giro de la historia que cualquier discurso posterior.

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