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Un secuestro dentro de un alojamiento turístico en pleno Eixample terminó con dos detenidos y varios fugitivos tras una huida atropellada por los patios interiores de una finca de la calle Aribau, en Barcelona. La víctima, un creador de contenido egipcio, estaba allí con una amiga residente en Luxemburgo cuando un grupo de entre cuatro y cinco hombres lo asaltó el miércoles.
Dentro de la vivienda, los atacantes golpearon a la víctima y la grabaron para presionar a sus familiares y amigos. La exigencia era directa y material, con peticiones de dinero y joyas mientras retenían a la víctima en el apartamento.
Un aviso entre amigos aceleró la caída de dos sospechosos
La cadena de avisos empezó fuera del piso. Un amigo de la víctima que trabaja en el aeropuerto de El Prat recibió los vídeos, y otro acudió a la comisaría de Ciutat Vella para denunciar el secuestro.
Fue un tercer amigo quien alteró por completo la escena al presentarse en el apartamento. Al escuchar los gritos, fingió ser policía para alertar a los asaltantes, y esa maniobra precipitó una fuga rápida por los patios interiores en dirección a la calle Còrsega.
Durante esa escapada, uno de los hombres cayó desde una altura de metro y medio y la caída le provocó una fractura de tobillo en plena huida. Los agentes lo detuvieron allí mismo junto a otro cómplice que decidió quedarse con él.
La huida dejó botín perdido y una investigación abierta en Barcelona
No todos quedaron atrapados. Entre dos y tres asaltantes lograron escapar con dinero en efectivo, ropa, joyas, equipos de música y el teléfono móvil de la víctima.
El arrestado que sufrió la caída pasó por el Hospital Clínic, donde lo intervinieron quirúrgicamente, y ahora sigue ingresado bajo custodia policial. La imagen que deja el caso resulta poco habitual incluso para un robo violento, con una fuga rota por una lesión en mitad del recorrido.
Ahora el Grupo de Robos Violentos de Barcelona dirige las pesquisas para encontrar a los prófugos y recuperar los objetos sustraídos. Entre dos y tres asaltantes consiguieron marcharse con dinero, joyas y el móvil de la víctima.
La finca de Aribau tenía muy pocos vecinos habituales en ese momento
El escenario también ayuda a entender cómo pudo producirse el golpe sin demasiada presencia de testigos directos. En la finca donde ocurrieron los hechos solo viven dos vecinos habituales y el resto son viviendas.
Esa combinación entre un alojamiento temporal, una respuesta improvisada de los amigos y una huida por patios interiores dejó una escena tan concreta como inquietante. En la finca de la calle Aribau solo residen dos vecinos habituales, un detalle que pesa tanto como el propio botín en la reconstrucción de lo ocurrido.