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En La Laguna, un restaurante ha decidido cortar por lo sano con una escena cada vez más común en muchos negocios de hostelería. La entrada está prohibida a los influencers después de detectar peticiones de comida gratis y situaciones que, vistas de cerca, tenían poco de colaboración y bastante de intento de escaquear la cuenta.
La medida no nace de una campaña contra cualquiera que grabe un vídeo con el móvil. Llega después de que varios creadores de contenido intentaran comer sin pagar e incluso llevar a familiares con la misma fórmula, una práctica que convirtió la promoción en un problema de caja.
El veto llegó cuando las invitaciones dejaron de parecer promoción
Ahí aparece uno de los detalles más reveladores del caso. Algunos creadores llegaron a pedir comida gratis para sus padres con el argumento de que formaban parte del equipo de grabación, una justificación que en un restaurante pequeño suena menos a estrategia de marketing y más a sobremesa ampliada a cuenta del local.
La encargada del establecimiento ha explicado el motivo con una idea bastante directa y poco decorativa.
"No aportan nada porque sus vídeos desaparecen en 24 horas. Además mucha gente crea contenido sin ser influencer" - encargada del restaurante
Su argumento apunta a dos frentes que suelen mezclarse cuando un negocio recibe este tipo de propuestas. Por un lado, la utilidad real de una publicación efímera. Por otro, la facilidad con la que cualquiera puede presentarse como creador de contenido aunque no exista un retorno claro para el establecimiento.
Ahora el restaurante mira los seguidores antes de sentar a quien llega con cámara
Desde ese cambio, el local comprueba el número de seguidores de cada persona que se presenta como creador de contenidos. No elimina la desconfianza, pero sí introduce un filtro básico en un terreno donde la etiqueta pesa a veces más que el impacto real.
Resulta llamativo porque el problema no era grabar, sino convertir la grabación en moneda de cambio. Entre quien publica por afición, quien busca visibilidad y quien intenta colar una comida familiar como parte del rodaje, la frontera puede volverse demasiado conveniente para quien no piensa pagar.
El dato que mejor resume la tensión no está en una campaña ni en una cifra de alcance, sino en esa petición de comida gratis para los padres dentro de un supuesto equipo de grabación. A partir de ahí, revisar seguidores y cerrar la puerta a los influencers dejó de ser una rareza y pasó a ser una forma de evitar otra mesa sin cuenta.