Un plato de 18-20 euros salió frío y mal cocinado: el restaurante acabó retirándolo de la cuenta

Jose Vives visitó Naked and Sated en Madrid y dejó una reseña desigual: elogió la pizza de quinoa y los donackets, criticó un plato combinado frío y sobrecocido, y el local terminó invitándolo.

24 de junio de 2026 a las 14:09h
Un plato de 18-20 euros salió frío y mal cocinado: el restaurante acabó retirándolo de la cuenta
Un plato de 18-20 euros salió frío y mal cocinado: el restaurante acabó retirándolo de la cuenta

Ni la carta saludable ni el gancho de un restaurante vinculado a Marcos Llorente e Ibai Gómez evitaron una visita con sensaciones mezcladas. Jose Vives pasó por Naked and Seated de Madrid dentro de una miniserie sobre locales de deportistas y salió con una reseña donde conviven un postre celebrado, una pizza convincente y un plato principal fallido.

Detrás del concepto está una propuesta de comida real sin gluten, sin aditivos y sin conservantes, firmada por Bosquet, chef e influencer con 3,2 millones de seguidores. Sobre el papel, la idea apunta a ese cliente que quiere comer rápido fuera de casa sin renunciar a una etiqueta limpia.

Jose Vives probó una pizza que sí cumplió en mesa

La primera sorpresa llegó con la pizza mediterránea de base de quinoa, un terreno delicado cuando se intenta imitar un clásico tan reconocible. Vives dejó una valoración bastante clara y además útil para situar expectativas reales.

"Me parece que está superbuena, ¿eh? El pollo marinado está superrico, jugosito y tal, y la masa es como medio elástica. Evidentemente, no es como comerte una pizza napolitana, pero, tío, hace su función, ¿eh? Me mola bastante" - Jose Vives, creador de contenido

La comparación con la pizza napolitana marca bien el listón. No habla de una réplica exacta, sino de una versión alternativa que convence dentro de una carta donde la ausencia de gluten obliga a jugar con otras texturas y otros ingredientes.

Cuando llegó el plato combinado, la experiencia cambió por completo

Muy distinta fue la reacción con uno de los platos de la sección para vivir cien años, un combinado con tres huevos, boniato, entraña y aguacate. El precio se mueve entre 18 y 20 euros, una franja en la que el margen de paciencia del cliente suele bajar bastante.

"De base este plato luce un poco raro, las yemas un poco cuajadas. Aquí sí que entiendo más las valoraciones del sitio. La entraña está medio fría, se mastica un poco mal, el huevo, ya lo habéis visto, está supercuajado y cuesta dieciocho veinte" - Jose Vives, creador de contenido

Después de ese tropiezo, el local retiró el golpe económico de la cuenta. El restaurante terminó invitando al plato combinado por su mala elaboración, un gesto que rebaja el enfado, aunque no corrige lo que ocurre cuando un plato sale frío o pasado en un servicio normal.

Más tarde, Vives resumió también su impresión del trato recibido. Para él, la experiencia global quedó marcada por un servicio poco fino y por el error cometido precisamente en uno de los platos más expuestos de la carta.

También hubo un postre que levantó la nota final

No todo fue cuesta abajo. Los donackets, preparados con calabaza, anacardo, almendra y chocolate sin azúcares añadidos, cambiaron el tono de la visita y dejaron uno de los comentarios más entusiastas de toda la reseña.

"Esto está absolutamente buenísimo, tío. Además, no tiene azúcares añadidos, ¿eh? El dulce que tiene es de la calabaza y tal. Muy bueno. Me gusta mucho este postre" - Jose Vives, creador de contenido

Aquí el interés no está solo en el sabor. También pesa esa fórmula de postre que busca dulzor a partir de ingredientes como la calabaza, algo muy alineado con la identidad del local y con un consumidor que mira cada vez más qué lleva exactamente lo que pide.

La reseña deja una duda clara sobre la regularidad del local

Luego el propio Vives introdujo un matiz que cambia la lectura general. Explicó que normalmente no habría publicado un contenido así, pero esta visita formaba parte de una serie ya programada y él mismo planteó la posibilidad de que hubiera sido un mal día concreto.

La cadena suma hoy seis locales y mueve muchísimos pedidos a domicilio, un detalle que Vives usó para contextualizar el tropiezo. Cuando un negocio alcanza ese volumen, la clave para el cliente no suele estar en una receta concreta, sino en que la experiencia no dependa de la suerte con la cocina de ese turno.

Ese contraste es lo que mejor define la visita. Una pizza de quinoa que convence, unos donackets que destacan y un plato de 18 a 20 euros que el local acabó retirando de la cuenta por estar mal cocinado dejan una imagen difícil de redondear.

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