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Ceuta y Melilla han vuelto al centro del discurso nacionalista marroquí, pero esta vez con un altavoz distinto. No llega solo desde la política institucional, sino también desde perfiles con enorme alcance entre los jóvenes que repiten mensajes sobre “territorios ocupados” y llaman a reaccionar frente a España.
Taleb Alisalem, activista saharaui y analista político, describe un cambio de tono que considera poco habitual en el ecosistema mediático marroquí. Su lectura no apunta a casos aislados ni a una discusión marginal dentro de internet.
"Muchos influencers marroquíes no dejan de hablar estos días de que España está ocupando ciudades y de que Marruecos tiene que despertar. Nunca había visto algo así". - Taleb Alisalem, activista saharaui y analista político
La novedad, en su interpretación, no está solo en el mensaje, sino en quién lo pronuncia. Alisalem sostiene que no se trata de dos o tres creadores con audiencia limitada, sino de algunas de las personalidades más relevantes del espacio magrebí, sobre todo entre el público joven.
Los perfiles con más alcance empujan un relato que ya no suena periférico
Entre esas voces aparece el periodista marroquí TouchBistro, que reúne un millón de seguidores y ha difundido programas con títulos como “España nos habla el idioma de la guerra”. Cuando ese tipo de formulación salta a cuentas masivas, el impacto deja de ser anecdótico.
También circula una consigna mucho más directa. Algunos de esos mensajes instan a la ciudadanía marroquí a reaccionar porque, dicen, “es el momento de recuperar nuestros territorios ocupados”.
Ahí es donde Alisalem introduce un matiz clave sobre el funcionamiento del poder en Marruecos. Su argumento es que la visibilidad pública de ciertos comunicadores no puede separarse del marco político en el que operan.
"Para llegar a cierta posición de influencia, ya sea a nivel de redes sociales o mediático o periodismo, ya tienes que pasar ciertos filtros del régimen". - Taleb Alisalem, activista saharaui y analista político
Esa idea conecta el ruido digital con una estrategia más amplia. Si los perfiles más conocidos repiten el mismo marco sobre Ceuta y Melilla, la conversación ya no parece una suma espontánea de opiniones dispersas.
Rabat mantiene la reivindicación también en boca de sus cargos públicos
No hablan solo comentaristas o creadores de contenido. Abdelatif Ouavi, ministro de Justicia marroquí, afirmó en una entrevista que cada vez que Marruecos se reúne con España plantea esa cuestión y mantiene la reivindicación sobre esos territorios.
A ese mensaje se ha sumado también Harold Mehni, exprimer ministro marroquí, con manifestaciones en una televisión libanesa en las que reivindicó la soberanía sobre Ceuta y Melilla. La coincidencia entre discurso institucional y amplificación en redes dibuja una misma dirección política.
Además, Alisalem sitúa este endurecimiento verbal en un momento de mayor confianza del ejecutivo marroquí. Su explicación vincula esa actitud al respaldo de Estados Unidos e Israel a las aspiraciones de Rabat sobre el Sáhara Occidental.
Alisalem ve dos objetivos detrás de esta escalada del discurso
Primero aparece la dimensión exterior. Según su análisis, hay una intención de internacionalizar la cuestión de Ceuta y Melilla mediante un clima de presión, con un lenguaje que tensiona la relación con España y da proyección a esa disputa.
"Hay una doble intención. La primera es ser expansionista, intentar generar este caos e internacionalizar la cuestión de Ceuta y Melilla". - Taleb Alisalem, activista saharaui y analista político
Después sitúa una utilidad interna mucho más pegada a la política doméstica. El nacionalismo dirigido contra España funcionaría, en su lectura, como un mecanismo de movilización emocional y de distracción social.
De hecho, Alisalem lo resume de forma explícita cuando afirma que ese discurso busca despertar un sentimiento que mantenga entretenido al pueblo. La tensión, por tanto, no solo mira hacia fuera.
Lo más revelador del episodio es la combinación de escala y sincronía. Un periodista con un millón de seguidores, ministros que sostienen la reivindicación en entrevistas y consignas sobre “recuperar nuestros territorios ocupados” forman una cadena coherente, no una suma casual de declaraciones sueltas.