Un guachinche veta a influencers tras 2 meses: “Aquí se viene a comer, no a hacer contenido”

Casa Aguere, en La Laguna, prohíbe la entrada a influencers con un cartel que refleja el choque entre hostelería y creadores de contenido por cómo se graba y se ocupa el local.

13 de agosto de 2026 a las 18:35h
Un guachinche veta a influencers tras 2 meses: “Aquí se viene a comer, no a hacer contenido”
Un guachinche veta a influencers tras 2 meses: “Aquí se viene a comer, no a hacer contenido”

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Ni focos, ni trípodes, ni vídeos eternos junto a la mesa. Un cartel plantado en la puerta de Casa Aguere, un guachinche de La Laguna, Tenerife, ha puesto por escrito un hartazgo muy concreto tras apenas dos meses de vida del local. El mensaje no deja lugar a dudas y apunta a una figura cada vez más visible en la hostelería.

En la entrada puede leerse que aquí se prohíbe la entrada a influencers y se viene a comer, no a hacer contenido. La frase funciona como reclamo, pero también como síntoma de una fricción que muchos negocios viven cuando la comida comparte protagonismo con la cámara.

Anabel Hernández defiende pagar cuando no hay acuerdo

Anabel Hernández, community manager y responsable de las cuentas @miraqueplan y @cómetemurcia, ofrece una posición casi opuesta al estereotipo que persigue a parte del sector. Su punto de partida no pasa por pedir una consumición gratis a cambio de visibilidad.

"En mi caso nunca jamás desde que existe Mira Qué Plan he escrito a ningún tipo de negocio para solicitar una colaboración" - Anabel Hernández, community manager y responsable de @miraqueplan y @cómetemurcia

Después, cuando la visita no forma parte de una publicación, mantiene la misma regla. Hernández asegura que siempre lo ha explicado con educación y que ha pagado lo consumido si no iba a publicitarlo.

Su manera de grabar también marca distancia con la imagen más invasiva del creador de contenido en un restaurante. Anabel Hernández dice que nunca ha sido de sacar foco, trípode y llamar la atención, aunque lleva años grabando en eventos y en algunos locales.

Grabar en un local no siempre significa montar un plató

Esa discreción aparece en ejemplos muy concretos de su trabajo alrededor del pastel de carne. Hernández menciona las confiterías Zaher, Andrés Mármol y Juan Mazón como establecimientos en los que ha preparado o grabado contenidos sobre ese producto.

No es un matiz menor, porque la discusión no gira solo alrededor de quién publica, sino de cómo lo hace. Entre sacar el móvil unos segundos y convertir una comida en una producción hay una diferencia que muchos hosteleros notan enseguida.

También llama la atención su criterio con las reseñas. Hernández sostiene que nunca publica ni publicará una crítica negativa y que, si un sitio no le ha gustado, prefiere no enseñarlo por el daño que una mala reseña puede causar a un negocio que quizá tuvo un mal día.

La profesionalización aparece cuando ambas partes quieren reglas claras

Lejos de rechazar de plano las colaboraciones, Hernández ve razonable que el sector adopte normas más formales. Su argumento no gira alrededor del postureo, sino de la seguridad para ambas partes cuando hay un acuerdo comercial de por medio.

"Me parece bien que se profesionalice, en otro tipo de empresas y negocios casi siempre hay contrato por medio de lo que se pacta y a cambio de qué y creo que es lo mejor para garantía de ambas partes y evitar futuros problemas" - Anabel Hernández, community manager y responsable de @miraqueplan y @cómetemurcia

Ahí entra otra pieza de su perfil. A través de @cómetemurcia organiza ferias de foodtrucks y catas de vino y cerveza, una actividad que la sitúa no solo delante de la cámara, sino también del lado de quien coordina marcas, público y espacios físicos.

Visto así, el cartel de Casa Aguere no apunta a todo el mundo por igual. Choca, sobre todo, con una forma de ocupar el local que convierte la experiencia en escenario, mientras otras cuentas defienden pagar, grabar con discreción y no castigar a un negocio con una reseña negativa cuando una sola mala tarde puede dejar más huella que el propio plato.

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