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El gancho ya no llega en un correo mal escrito ni en una web que inspira poca confianza. Ahora entra por la pantalla del móvil con la cara de un creador conocido, una promesa de viaje barato o una supuesta oportunidad de inversión que parece venir de una cuenta fiable.
Panda Security sostiene que los ciberdelincuentes usan a los creadores de contenido como palanca para extender campañas de fraude. El cambio importa porque desplaza la estafa al terreno de la confianza cotidiana, justo donde muchos usuarios bajan la guardia al navegar por Instagram, TikTok o YouTube.
Los fraudes viajaron mejor cuando hablaron con voz de influencer
En 2025, la falsa agencia 7Vuelos ofreció paquetes baratos a destinos internacionales y logró promoción de alrededor de 90 influencers. La fórmula mezcla dos impulsos muy reconocibles en internet, el deseo de encontrar un chollo y la sensación de que alguien conocido ya hizo el filtro por nosotros.
No es un detalle menor. Infoadex calcula que la inversión en influencers en España alcanzó los 128,7 millones de euros en 2025, con un aumento del 23,5 % respecto al año anterior.
Ese volumen ayuda a entender por qué este canal resulta tan útil para quien quiere colar una estafa. Donde hay dinero, alcance y audiencias segmentadas, también hay un escaparate perfecto para campañas que imitan promociones legítimas.
También las cuentas verificadas acabaron dentro del problema
El riesgo no siempre nace en perfiles pequeños o claramente sospechosos. El FBI advirtió sobre campañas en las que los delincuentes secuestran perfiles verificados mediante suplantación de identidad o ingeniería social para distribuir estafas.
Ahí aparece una contradicción incómoda para cualquier usuario. La insignia que muchos interpretan como señal de autenticidad puede convivir con un fraude si la cuenta cayó antes en manos ajenas.
Cuando eso ocurre, el engaño gana una capa extra de credibilidad. Ya no se trata solo de un anuncio dudoso, sino de una publicación que parece llegar desde una identidad pública que el usuario reconoce de antemano.
En noviembre la Ertzaintza puso fecha a otra deriva muy conocida
La Ertzaintza alertó en noviembre de 2025 sobre perfiles falsos que suplantaban a personajes públicos para ofrecer supuestas inversiones en criptomonedas. El patrón encaja con una vieja promesa del entorno digital, dinero rápido con apariencia de oportunidad exclusiva.
Además, el fraude ya no necesita siquiera una persona real detrás de la cuenta. VerificaRTVE detectó en julio perfiles de falsos influencers generados con inteligencia artificial, uno con más de un millón de seguidores y otro con más de 240.000.
Uno de esos perfiles superó el millón de seguidores y otro rebasó los 240.000. La cifra retrata hasta qué punto una identidad fabricada puede parecer legítima cuando acumula estética cuidada, publicaciones constantes y una comunidad que, al menos en apariencia, ya la valida.
Para el usuario común, esa suma de señales complica mucho la lectura. Un perfil pulido, una cuenta verificada o una recomendación repetida por decenas de creadores pueden empujar la misma trampa, y en 2025 ese escaparate movió 128,7 millones de euros solo en España.