Un euro da 0,81 litros en la low cost y 0,69 en la premium: la diferencia no estaba en el surtidor

Una prueba con gasóleo de tres gasolineras halló que los surtidores marcaban bien en todos los casos: la low cost dio más litros por euro, pero el debate sigue por los aditivos y su posible efecto en el motor a largo plazo.

29 de abril de 2026 a las 14:56h
Un euro da 0,81 litros en la low cost y 0,69 en la premium: la diferencia no estaba en el surtidor
Un euro da 0,81 litros en la low cost y 0,69 en la premium: la diferencia no estaba en el surtidor

Un experimento casero con gasóleo de tres gasolineras distintas deja una idea clara en la cantidad servida no hubo trampa, pero el debate sobre si merece la pena pagar más sigue abierto por lo que no se ve a simple vista.

La prueba parte de una sospecha muy concreta "Algo no me cuadraba al repostar". Para comprobarlo, Papayerix, creador de contenido de Alicante, comparó tres estaciones próximas a su domicilio el mismo día y con el mismo importe, un euro en cada una. Eligió una gasolinera low cost, una estación vinculada a una gran superficie y una gasolinera tradicional de una gran marca. El objetivo era sencillo medir cuánto combustible entregaba realmente cada surtidor y ver si había diferencias visibles entre muestras.

Qué dio la prueba al medir litro por litro

En números, la diferencia de precio sí se trasladó directamente a la cantidad repostada. En la estación low cost, con el gasóleo a 1,229 euros/litro, un euro permitió obtener 0,81 litros. En la estación de gran superficie, con un precio de 1,329 euros/litro, la cantidad fue de 0,75 litros. En la estación tradicional, con el litro a 1,459 euros, ese mismo euro se quedó en 0,69 litros. Entre la opción más barata y la más cara, la diferencia fue de 0,12 litros por cada euro.

La parte importante del experimento es otra al pasar las muestras a una probeta, el volumen real coincidía prácticamente con lo marcado por el surtidor en los tres casos. La conclusión de Papayerix fue directa "Ninguna de ellas nos ha timado". Tampoco detectó diferencias claras de color o de aspecto entre los combustibles analizados.

Ese resultado encaja con el marco general del mercado en España. Las especificaciones técnicas de gasolinas y gasóleos están fijadas en el Real Decreto 61/2006, y la CNMC supervisa periódicamente tanto los precios de las estaciones de servicio como la logística de los productos petrolíferos. Es decir, la base del combustible debe cumplir una normativa común.

Entonces, ¿por qué sigue existiendo la discusión sobre repostar barato o caro?

La clave del debate no estaría en la cantidad servida ni, al menos en esta prueba, en diferencias visibles dentro de una probeta. Estaría en los aditivos. Papayerix resume esa parte con una frase clara "La materia prima es la misma". A partir de ahí, lo que cambia sería la formulación adicional. Las grandes marcas sostienen que incorporan aditivos orientados a la limpieza, la combustión, la protección frente a la corrosión o el mantenimiento del sistema de inyección.

En la práctica, esto significa que un conductor no va a notar necesariamente nada al repostar una vez en una estación barata o en una premium. La duda aparece con el uso continuado y con el paso del tiempo, especialmente en motores más delicados. La diferencia, si existe, no se detecta al instante ni se aprecia mirando el combustible. Se relacionaría más con el comportamiento del motor, el sistema de inyección y el mantenimiento a largo plazo.

Ahí entran también los testimonios personales que menciona el creador. Relata que él y su hermano tuvieron problemas similares en dos Smart diésel tras repostar de forma recurrente en la misma estación de una gran superficie. Según su testimonio, ambos coches presentaron traqueteos y síntomas de mala combustión, y la situación mejoró al dejar de repostar allí y volver a gasóleo de estaciones tradicionales. También menciona el caso de un conocido con un BMW de gasolina que, siempre según ese testimonio, sufrió una avería de inyectores tras usar de forma continuada combustibles low cost. No son pruebas concluyentes por sí mismas, pero sí explican por qué la discusión no se agota con medir litros.

Lo que puede sacar en claro un conductor normal

Para alguien que solo quiere saber si le están dando menos combustible del que paga, la prueba es tranquilizadora no encontró fraude en el surtidor. Para quien se pregunta si compensa ahorrar en cada repostaje, la respuesta es menos rotunda. Si el objetivo es pagar menos por litro, la opción low cost ofrece más cantidad por el mismo dinero. Si la preocupación está en el cuidado del motor a largo plazo, el asunto ya no se resuelve con una simple medición casera.

La recomendación práctica de Papayerix va por un término medio alternar repostajes si se usa combustible low cost de forma habitual y, de vez en cuando, llenar con un gasóleo de mayor aditivación o recurrir a productos específicos con prudencia. También advierte de que no conviene abusar de los limpiainyectores. Los motores actuales, con inyectores más delicados, bombas de alta presión, filtros de partículas y sistemas anticontaminación, son más sensibles que los de antes.

Lo más útil de esta comparación es que separa dos cuestiones que a menudo se mezclan. Una es si el surtidor entrega lo que marca, y en esta prueba la respuesta fue sí. Otra muy distinta es si todos los combustibles se comportan igual dentro del motor durante meses o años. Ahí no hay una respuesta definitiva en una probeta, y por eso el ahorro inmediato en el precio por litro no siempre cierra la discusión.

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