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La boda de Tini Stoessel y Rodrigo de Paul ya tiene fecha, lugar y una primera promesa de impacto público aunque ocurra puertas adentro. La celebración está prevista para el 19 de diciembre en El Dok, un predio dentro de una finca de Exaltación de la Cruz, en la provincia de Buenos Aires, con una lista que rondará las 300 personas.
No es una boda pensada para pasar desapercibida. La nómina preliminar de invitados que presentó Pilar Smith en el programa conducido por Ángel de Brito mezcla figuras de la música latina, estrellas del fútbol y nombres internacionales que convierten la ceremonia en algo más cercano a un gran evento social que a una reunión privada.
La lista de invitados junta música, fútbol y nombres internacionales
Entre los asistentes que ya circulan aparecen Emilia Mernes junto a Duki, Lionel Messi con Antonela Roccuzzo, Luis Suárez, Paulo Dybala con Oriana Sabatini, Lali Espósito, Pedro Rosemblat, María Becerra, Nicki Nicole, Ángela Torres, Anitta, Lele Pons, Shakira, Stefi Roitman y Ricky Montaner.
A ese grupo se suman Burna Boy, Little Simz y Elyanna. El cruce de perfiles dice bastante del tamaño simbólico de la boda, que no queda encerrada en la escena argentina y salta hacia un mapa más amplio de celebridades del deporte y la música.
Fuera de esa lista, Lizardo Ponce no formaría parte de los invitados. También ahí aparece una señal habitual en este tipo de celebraciones muy expuestas, donde casi tanto interés despiertan las ausencias como los nombres confirmados.
La invitación apuesta por una imagen medida hasta el detalle
La estética elegida para anunciar el evento va en otra dirección y baja el volumen visual. La invitación tiene un diseño minimalista, con base azul claro y una peonía como elemento central, una combinación más asociada a una puesta cuidada que a un despliegue recargado.
Mientras la lista de asistentes empuja la boda hacia el terreno del espectáculo, la papelería transmite otra cosa. Ahí aparece una de las tensiones más llamativas del evento, con una imagen contenida por fuera y un elenco social que, por sí solo, ya garantiza atención.
Rodrigo de Paul cambiaría de look y la fiesta buscaría blindarse
Pilar Smith también sostuvo que Rodrigo de Paul usaría dos trajes de Dolce & Gabbana durante la celebración. No es un detalle menor en una boda donde cada movimiento, cada llegada y cada cambio de vestuario pueden convertirse en tema de conversación fuera del predio.
Al mismo tiempo, la organización contemplaría medidas para limitar la circulación de imágenes y vídeos desde el interior del evento. Cuando una fiesta reúne a futbolistas, cantantes y figuras de alcance global, controlar lo que sale suele ser casi tan importante como decidir quién entra.
Además, Pilar Smith afirmó que Chris Martin estaría invitado y deslizó la posibilidad de una intervención musical como regalo para los novios.
Ese posible momento convive con otro dato igual de revelador, porque la boda apunta a reunir cerca de 300 personas mientras intenta restringir imágenes y vídeos desde adentro. Pocas ecuaciones resultan tan difíciles de sostener cuando en la misma finca coinciden Messi, Shakira y una lista larga de invitados con peso propio.