TikTok retiró enlaces de 3 cuentas con 68.000 seguidores por vender con avatares de IA sin avisarlo

Tres perfiles promocionaban rizadoras, depiladoras, suplementos y ropa con avatares generados por IA sin identificarlo; TikTok anuló sus enlaces de venta y expertos alertan de posible publicidad engañosa.

27 de mayo de 2026 a las 18:48h
TikTok retiró enlaces de 3 cuentas con 68.000 seguidores por vender con avatares de IA sin avisarlo
TikTok retiró enlaces de 3 cuentas con 68.000 seguidores por vender con avatares de IA sin avisarlo

Tres perfiles en TikTok acumulan más de 68.000 seguidores vendiendo productos sin revelar su naturaleza sintética.

Estas cuentas promocionan rizadoras, depiladoras y suplementos alimenticios mediante avatares generados por inteligencia artificial. La herramienta Hive Moderation confirma con una fiabilidad superior al 98 % que los contenidos son artificiales. Dos de estos perfiles concentran alrededor de 30.000 seguidores cada uno, mientras que el tercero agrupa a casi 4.000 usuarios y vende ropa respondiendo comentarios como si fuera una persona real.

La plataforma anuló los enlaces de venta tras detectar el engaño

TikTok ha eliminado los vínculos comerciales en TikTok Shop asociados a estas cuentas. La política sobre Contenido Generado por Inteligencia Artificial de la red social obliga a los creadores a comunicar con claridad cualquier uso de esta tecnología para fomentar la transparencia. Aunque la plataforma indica que los vídeos no etiquetados han sido corregidos, aún se observan publicaciones sin dicha marca distintiva.

Gerard Espuga, abogado especializado en derecho digital, explica que el responsable debe hacer público que el contenido ha sido generado o manipulado artificialmente cuando pueda inducir a error sobre su autenticidad. Este experto señala que crear un avatar hiperrealista no es ilícito por sí mismo. La ilegalidad deriva de cómo se presenta el personaje, qué afirma vender y si engaña al público.

"Si el avatar afirma o sugiere yo lo he probado, me funciona, lo uso en el gimnasio, o fórmulas equivalentes cuando no existe una experiencia humana verificable detrás, se genera un problema." - Gerard Espuga, abogado especializado en derecho digital

Espuga añade que la combinación de un avatar hiperrealista, la falta de aviso claro y una recomendación comercial remunerada crea un doble problema. Existe publicidad insuficientemente identificada y un posible engaño sobre la naturaleza del prescriptor. No es lo mismo saber que se ve una creatividad publicitaria virtual que creer que una persona real cuenta su experiencia genuina.

Los cuerpos perfectos alteran la percepción de la normalidad

Cristina Saiz, psicóloga especializada en baja autoestima y depresión en la adolescencia, sostiene que el principal inconveniente de estos avatares es que eliminan la imperfección. El cerebro procesa el estímulo de cotidianidad simulada como un igual, no como un anuncio. Esta confusión cognitiva tiene consecuencias directas en la salud mental de los usuarios más jóvenes.

La exposición continuada a estos estándares inalcanzables acaba modificando lo que una joven considera normal. Al mirarse al espejo, su propio cuerpo sano y real empieza a ser percibido como defectuoso. Saiz advierte que intentar emular a una IA constituye un billete directo a la frustración crónica. Este fenómeno aumenta los índices de ansiedad, depresión y conductas de riesgo asociadas a Trastornos de la Conducta Alimentaria.

En cuentas que utilizan fotos de personas reales obtenidas de internet confluyen varias infracciones legales. Espuga identifica posible vulneración de derechos de imagen, problemas de protección de datos y publicidad potencialmente engañosa. La organización de consumidores FACUA asegura que se exigirán responsabilidades a quien haga uso de esa imagen virtual, sea una persona física o jurídica.

La normativa de TikTok Shop prohíbe el contenido modificado mediante IA que exagera los resultados del antes y el después. Esta regla busca proteger al usuario de expectativas irreales derivadas de la manipulación digital. El conflicto reside en la dificultad técnica y operativa para detectar cada instancia de fraude en tiempo real dentro del flujo masivo de publicaciones diarias.

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