Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Durante meses, un generador de contenido de Santa Fe mostró en sus redes una rutina de caza que ahora quedó bajo investigación penal y ambiental. El caso gira en torno a la laguna Setúbal, un punto muy conocido de la capital santafesina, y a una secuencia de imágenes y videos que terminó convertida en denuncia formal.
La presentación la realizó el Centro de Protección de la Naturaleza y Estudio de Aves, Ceydas, que apuntó a una actividad desarrollada desde una embarcación en la costa este de la laguna, frente a la playa Los Alisos, en el barrio El Pozo de la ciudad de Santa Fe.
Las publicaciones en redes expusieron una caza repetida durante meses
No fue un episodio aislado. El material difundido por el propio investigado exhibió escenas de caza de aves acuáticas de forma sostenida, con suficiente registro visual como para permitir un análisis detallado de las especies involucradas.
Ese examen audiovisual confirmó al menos diez especies de patos y otras aves acuáticas. Siete de esas diez especies cuentan con protección legal estricta, un dato que agrava el alcance ambiental del caso y cambia por completo la lectura de lo que aparecía en pantalla.
Entre los ejemplares abatidos figuran el pato picazo, el sirirí pampa y el sirirí colorado. No se trata solo de la cantidad ni de la reiteración, sino también del tipo de fauna alcanzada por la actividad denunciada.
La denuncia describe infracciones que van mucho más allá de una salida de caza
Además de la identificación de especies protegidas, la acusación enumera una cadena de irregularidades concretas. Allí aparecen caza fuera de temporada habilitada, intervención en zonas de veda permanente, incumplimiento de los cupos máximos por cazador y uso de elementos de fuego y dispositivos prohibidos.
Las acciones señaladas infringen la Ley Provincial N.º 4830 y normas complementarias. En la práctica, eso coloca la investigación en un terreno más amplio que el de una simple falta administrativa.
También pesa el lugar donde ocurrió la actividad. La costa este de la laguna Setúbal, frente a Los Alisos y dentro del entorno urbano de El Pozo, convierte el episodio en una escena especialmente visible y difícil de separar de su impacto público.
El punto más delicado aparece en la combinación de especies protegidas y zonas vedadas
Una cosa es una infracción por temporada o por cupo. Otra muy distinta es sumar, en un mismo expediente, aves con resguardo legal estricto, registros publicados durante meses y presuntas acciones en áreas de veda permanente.
Ahí está el núcleo del caso. El análisis del material confirmó ejemplares de al menos diez especies, mientras la denuncia sostiene que la actividad incluyó prácticas prohibidas en más de un frente al mismo tiempo.
La tensión no queda solo en las imágenes de caza, sino en lo que esas imágenes permitieron reconstruir. Entre una salida exhibida en redes y una investigación penal y ambiental hay una diferencia concreta, y en este expediente esa distancia la marcan diez especies identificadas y siete bajo protección legal estricta.