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La pantalla del móvil volvió a mostrar una escena que ya no parece excepcional en México. César Gastélum, creador de contenido de 25 años con más de 600.000 seguidores en TikTok, murió de un disparo en la madrugada del martes en Sinaloa mientras retransmitía en directo.
Dos personas llegaron en motocicleta y una de ellas abrió fuego. La transmisión dejó ver al tirador con la visera del casco levantada y el rostro descubierto, un detalle que agrava la sensación de impunidad alrededor de un crimen que ocurrió a plena vista de su audiencia.
Después del ataque, las autoridades mexicanas confirmaron la muerte, acordonaron la zona y fijaron un perímetro de seguridad. Hasta ahora no hay detenciones.
La violencia alcanzó otra vez a quienes viven de exponerse en pantalla
Gastélum no aparecía aislado del entorno que lo rodeaba. Estaba vinculado con Ana Gastélum, creadora de contenido con más de 5 millones de seguidores en Instagram y 6 millones en TikTok, que además es esposa de Kevin Castro.
Ahí aparece un clan familiar muy conocido en redes. Kevin Castro y sus hermanos Marcos Eduardo y Gail Castro forman ese núcleo, y Gail, conocido como Markitos Toys, suma más de 4,4 millones de seguidores en YouTube y 5,8 millones en Instagram.
En enero de 2025, panfletos lanzados en Culiacán señalaron a ese grupo como parte de una red de lavado de dinero. La acusación no quedó como un episodio aislado dentro del ruido local.
Los nombres acumulados dibujan un patrón que ya pesa demasiado
Desde entonces, la lista de muertos ha seguido creciendo. Los seis creadores de contenido adicionales señalados en esos panfletos y Gail Castro han sido asesinados en el último año y medio.
Ese dato coloca el asesinato de Gastélum dentro de una cadena más amplia y bastante más inquietante que un ataque individual. También lo sitúa en medio de una disputa que lleva casi dos años en Sinaloa entre los herederos de Joaquín Guzmán y los descendientes de Ismael Zambada.
A veces las cifras de seguidores sugieren blindaje, como si la notoriedad sirviera de escudo. Aquí ocurre lo contrario, porque la visibilidad digital convive con una exposición física extrema y con vínculos personales que terminan importando tanto como cualquier publicación.
El asesinato llegó apenas un día después de otro avance policial
No pasó ni un día entre este crimen y otro anuncio de alto impacto. El suceso ocurrió 24 horas después de que trascendiera la detención del sospechoso de ejecutar a la creadora de contenido Valeria Márquez.
Valeria Márquez tenía 23 años cuando la mataron a tiros el año pasado mientras retransmitía ante más de 15.000 personas. La coincidencia temporal golpea por sí sola, porque vuelve a colocar el directo como escenario de violencia y no solo como escaparate de popularidad.
Entre los más de 600.000 seguidores de César Gastélum, los más de 15.000 espectadores que vieron a Valeria Márquez antes de su ejecución y la serie de asesinatos que siguió a los panfletos de enero de 2025, el dato más difícil de esquivar es este. La visibilidad en redes no apartó el riesgo, sino que quedó dentro de la escena del crimen.