Dos helicópteros cayeron a plomo en Río de Janeiro el domingo por la mañana y dejaron seis muertos en una colisión que, por ahora, concentra una pregunta incómoda. Si la visibilidad era buena y ambos volaban bajo reglas visuales, qué falló en un corredor con cada vez más tráfico aéreo.
El choque ocurrió a las 8.57 horas, apenas once minutos después de que el AS350 con matrícula PR-DJJ despegara del aeropuerto Santos Dumont a las 8.46 horas con destino a São José dos Campos. A bordo viajaban seis personas y ninguna sobrevivió.
Murieron los pilotos brasileños Alexandre Souza y Charles Marsillac, el creador de contenido argentino Gaspar Prim, el cantante y productor estadounidense Oliver Tree, el productor brasileño Lucas Frota y el director de videoclips argentino Lucas Vignale.
La colisión dejó dos puntos de impacto en la misma parcela
El AS350 PR-DJJ transportaba a cinco tripulantes más el piloto y terminó sobre una parcela de la empresa china BYD, situada entre las calles Beth Lago y Rivadávia Campos en Río de Janeiro. El segundo aparato, un Bell 206 con matrícula PP-MAC y un único piloto a bordo, impactó en otro sector del mismo terreno.
Fabio Contreiras, teniente coronel y portavoz del cuerpo de bomberos de Río de Janeiro, explicó que uno de los helicópteros se incendió tras el impacto y que al caer golpeó alrededor de 20 coches. Añadió además que eran vehículos eléctricos y que el fuego pudo controlarse, aunque no hubo supervivientes.
"Uno de los helicópteros se incendió tras el impacto y al caer golpeó alrededor de 20 coches" - Fabio Contreiras, teniente coronel y portavoz del cuerpo de bomberos de Rio de Janeiro
Las imágenes difundidas después del accidente introducen otro elemento clave para entender la violencia del choque. Fuentes de brigadas helitransportadas de bomberos apuntaron a la presencia de un rotor de cola sobre un tejado, una pieza cuya pérdida deja al helicóptero sin control y precipita la caída.
Volar en visual exige margen y atención cuando el tráfico aumenta
Esas mismas fuentes atribuyeron el siniestro a una falta de comunicación y recordaron que ambos aparatos realizaban vuelos en visual. En ese tipo de operación, el piloto mantiene independencia respecto de las torres de control, aunque debe seguir criterios establecidos para operar con seguridad.
"Aparentemente la meteorología era bastante buena, no había nubes. En cualquier caso, los helicópteros siempre van a volar por debajo de las nubes. Ha sido bastante raro" - fuentes de brigadas helitransportadas de bomberos
José Carlos Más, experto en aviación, piloto y consultor internacional, situó la atención en dos posibilidades muy concretas. Planteó un conflicto en la coordinación del tráfico aéreo o un momento de falta de atención de uno de los comandantes, en una zona donde el flujo de helicópteros en Río de Janeiro ha aumentado mucho en los últimos años.
Ahí aparece una tensión difícil de ignorar. El vuelo visual da autonomía, pero también obliga a que la lectura del entorno y la coordinación informal funcionen sin errores, justo en una región donde el tránsito de helicópteros ha crecido.
La investigación también mira la situación legal del Bell PP-MAC
Tomé Franca, ministro de Puertos y Aeropuertos de Brasil, confirmó que la Agencia Nacional de Aviación Civil investiga si el helicóptero PP-MAC operaba de forma irregular. El ministerio anunció además un endurecimiento de los controles sobre la flota de helicópteros civiles del país.
Desde marzo de 2025, el Bell PP-MAC acumulaba denuncias ante la Agencia Nacional de Aviación Civil por presunto uso como taxi aéreo clandestino. También arrastraba dudas sobre un registro de horas de vuelo inconsistente y sobre un posible mantenimiento vencido.
Mientras la investigación intenta ordenar la secuencia exacta del impacto, ya hay un dato que pesa por sí solo. El aparato bajo sospecha regulatoria llevaba denuncias desde marzo de 2025 y el choque llegó en una maniobra visual con buena meteorología, dos piezas que vuelven todavía más difícil asumir el accidente como un simple cruce de mala suerte.