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Hay conductores que convierten el peaje en un pulso personal, pero en la AP-66 ese gesto tiene precio. Roma Gallardo, creador de contenido, ha presumido de cruzar la barrera sin pagar desde hace una década, justo en una autopista que hoy cuesta 16,20 euros para un turismo en todo el recorrido.
El problema es que esa conducta no queda en una simple travesura. La normativa española tipifica el impago del peaje como infracción leve y fija una multa de 100 euros sin pérdida de puntos.
"Yo no pago el peaje, me la suda. No pago nunca. Y ya puedo tener aparcada al lado, que muchas veces están allí. Yo paso y suena la campana" - Roma Gallardo, creador de contenido
Más allá del tono desafiante, la ley contempla un escenario todavía más caro cuando la maniobra complica el tráfico. La sanción puede subir a 200 euros si hay obstaculización de la circulación, y también puede encajar como infracción grave si el conductor no respeta la distancia de seguridad.
La AP-66 arrastra una polémica que va mucho más allá del cobro
No ayuda que la AP-66 lleve años envuelta en discusión política y jurídica. La Comisión Europea mantiene abierto un procedimiento contra España por la prórroga de la concesión hasta el 17 de octubre de 2050.
Aquella ampliación salió adelante en el año 2000, durante el Gobierno de José María Aznar, con Francisco Álvarez-Cascos como ministro de Fomento y sin un nuevo concurso público. Ese contexto alimenta el argumento de quienes cuestionan la legitimidad del peaje, aunque no borra la obligación de abonarlo mientras la concesión siga vigente.
Ahí encaja otra de las frases con las que Roma Gallardo defiende su práctica. También asegura que el peaje es ilegítimo y que no va a llegar ninguna multa.
"Llevo diez años haciéndolo" - Roma Gallardo, creador de contenido
Una cosa es discutir la prórroga de la concesión y otra muy distinta actuar como si la cabina no existiera. Para cualquier conductor, la cuenta es bastante simple cuando la multa mínima alcanza 100 euros y el peaje cuesta 16,20 euros.
Además, la autopista no permite alegrías en todos sus tramos
Desde noviembre de 2024, la AP-66 arrastra obras tras un argayo que obligó a introducir restricciones. En algunos puntos, la velocidad está limitada a 40 kilómetros por hora.
Esa cifra cambia bastante la escena de la que presume el influencer. Pasar una barrera sin pagar ya implica una infracción, pero hacerlo en una vía con obras y tráfico condicionado añade una tensión evidente con las normas de circulación y con la distancia que debe guardarse entre vehículos.
Al final, la contradicción resulta difícil de esquivar. Gallardo sostiene que nunca paga y que no llega ninguna multa, pero la AP-66 combina un peaje de 16,20 euros, sanciones de hasta 200 euros y tramos limitados a 40 kilómetros por hora por unas obras que siguen marcando la conducción en la vía.