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Perder seguidores ya no es solo una sacudida de ego en redes. Para algunos creadores españoles empieza a parecerse más a un correctivo público, organizado y visible, con usuarios que promueven dejar de seguir cuentas concretas y marcar sus vídeos con la opción de no me interesa.
Ese movimiento llega después de varias polémicas encadenadas. Carlos García, conocido como Carliyo el Nervio, sostuvo que el eclipse total de sol funcionaba como cortina de humo para tapar problemas políticos del país, mientras Natalia Palacios, esposa de Carlos García, denunció en un vídeo que en España no existe una baja por embarazo.
También entró en esa ola Fabiana Sevillano tras asegurar, después de participar en La Velada VI, que había tenido solo un mes de vacaciones, frente a los tres que tendría el resto de la gente.
Álvaro Casares puso el foco en otro frente con un vídeo sobre el privilegio de los influencers y la distancia entre sus condiciones laborales y las de los empleos convencionales. RoRo, por su parte, recibió acusaciones de otra creadora por copiar elementos de su identidad digital.
Las cifras ya muestran que el castigo llegó a la cuenta de seguidores
Los datos de TikReport retratan una semana especialmente dura para varios nombres muy expuestos. RoRo perdió 80.023 seguidores en TikTok en la última semana, una caída muy por encima del resto de perfiles señalados en esta conversación.
Fabiana Sevillano perdió 19.050 seguidores en el mismo periodo. Natalia Palacios cedió 18.371 y Carliyo el Nervio otros 18.120, un recorte que sugiere que la protesta ya no se queda en comentarios o vídeos de respuesta.
Visto en conjunto, el patrón resulta bastante claro. Cuando la crítica se convierte en campaña compartida, el golpe deja rastro en la métrica que durante años funcionó como tarjeta de presentación para negociar visibilidad.
Las marcas no han dejado el negocio, pero sí afinan mucho más a quién eligen
Eso no significa que el marketing con creadores esté en retirada. El negocio siguió creciendo y, según el informe de IAB Spain, la inversión directa en influencer marketing en España alcanzó 158,4 millones de euros en 2025, un 25,9 % más que el año anterior.
Ahí aparece una contradicción interesante. Mientras algunos perfiles atraviesan una pérdida pública de respaldo, el dinero del sector sigue subiendo, lo que apunta menos a un desplome del modelo y más a una selección bastante más estricta.
"Yo hablaría más de agotamiento de un determinado modelo de influencer que de caída del influencer marketing" - Jesús Reyes, periodista especializado en moda y tendencias y CEO de la agencia de comunicación CoolHunting
Jesús Reyes desarrolla esa idea con una lectura menos sentimental y más práctica del mercado publicitario. Para él, la cifra de seguidores pesa menos cuando no viene acompañada de confianza, nicho propio y capacidad real de mover conversación o compra.
"El mercado está seleccionando y cada vez importa menos tener simplemente muchos seguidores y más tener una comunidad real, credibilidad, especialización y capacidad de generar conversación o conversión" - Jesús Reyes, periodista especializado en moda y tendencias y CEO de la agencia de comunicación CoolHunting
Traducido al terreno cotidiano, una cuenta enorme puede llamar la atención, pero eso no garantiza que una marca quiera aparecer a su lado. El volumen sigue importando, aunque ya no sirve igual si cada polémica abre dudas sobre reputación, afinidad o desgaste.
La notoriedad todavía sirve, pero puede salir cara cuando erosiona la reputación
El ejemplo más visible fuera de estas pérdidas semanales lo protagonizó El Xokas. Burger King canceló en julio su colaboración con el streamer tras sus declaraciones sobre Ester Expósito, a la que descalificó por sus posturas feministas.
El streamer llegó a decir que nunca saldría con una mujer como ella y afirmó lo siguiente sobre la actriz.
"Es un diez, pero no merece la pena esa tía por su pensamiento político" - El Xokas, streamer
Jesús Reyes sitúa ahí una línea bastante reconocible para cualquier creador que monetiza su imagen. La fama puede dispararse con una polémica, pero esa misma exposición también puede volver más frágil la relación con quien paga campañas.
"La visibilidad sin reputación puede convertirse en una trampa. Si eres un creador profesional, tu objetivo no debería ser conseguir que hablen de ti a cualquier precio, sino conseguir que quieran seguir hablando de ti y, sobre todo, que las marcas quieran asociarse contigo. Hay una diferencia enorme entre notoriedad e influencia. La primera puede conseguirse con una polémica; la segunda requiere tiempo, consistencia y credibilidad" - Jesús Reyes, periodista especializado en moda y tendencias y CEO de la agencia de comunicación CoolHunting
Tampoco describe una retirada general de anunciantes. Jesús Reyes sostiene que las marcas no abandonan este canal, pero sí apartan perfiles concretos y, al hacerlo, elevan el valor de cuentas más pequeñas y especializadas que llegan con menos ruido y más foco.
"No veo que las marcas vayan a abandonar el influencer marketing; pero sí están descartando a perfiles concretos: nombres y apellidos y la lista es larga. Lo que están haciendo con esto es profesionalizar la selección. Y los perfiles pequeños y especializados tienen aquí una oportunidad" - Jesús Reyes, periodista especializado en moda y tendencias y CEO de la agencia de comunicación CoolHunting
Al final, la escena deja una imagen menos glamurosa y más precisa del negocio. La inversión subió hasta 158,4 millones de euros en 2025, pero RoRo perdió 80.023 seguidores en una sola semana y esa distancia entre dinero total y desgaste individual explica mejor que ningún eslogan lo que ahora está en juego.