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Rebecca Luna convirtió sus últimos meses en una conversación pública sobre una decisión extrema y profundamente personal. La influencer canadiense murió el sábado 25 de julio hacia las 13.15 horas en su domicilio de Victoria, en Canadá, tras acogerse al programa de Asistencia Médica para Morir, conocido como MAID.
La fecha no era la prevista al principio. Rebecca Luna, madre de dos hijos y diagnosticada con Alzheimer de inicio temprano en abril de 2025, adelantó dos semanas la eutanasia porque su deterioro avanzó más rápido de lo esperado.
Rebecca Luna habló cuando el margen de decisión empezó a estrecharse
Durante ese proceso, Luna dejó varias declaraciones que ayudan a entender el peso real de la decisión más allá del debate legal o sanitario. Ahí aparece una tensión difícil de ignorar entre la autonomía que buscaba recuperar y la enfermedad que le iba quitando margen.
"Antes de que cambiaran las fechas, durante el último año y medio, legal y médicamente, no era mi decisión". - Rebecca Luna, influencer
Esa frase sitúa uno de los puntos más delicados de su caso. No habla solo del final, también de cómo una enfermedad neurodegenerativa altera el tiempo disponible para decidir sobre la propia vida.
Después, Luna describió el coste íntimo de ese deterioro con palabras mucho más directas. Reconoció que estaba viviendo en un cuerpo en el que ya no se sentía cómoda, segura ni bien, y definió esa experiencia con una crudeza poco habitual en el discurso público sobre el Alzheimer.
"Tengo que deciros que ha sido la decisión más difícil que he tenido que tomar. Estoy viviendo en un cuerpo en el que ya no me siento cómoda, segura ni bien. No me siento bien en absoluto; se siente terrible". - Rebecca Luna, influencer
Más allá de la exposición en redes, su historia también quedó marcada por una trayectoria personal dura. En los años previos al diagnóstico, Rebecca Luna había mantenido su sobriedad y había superado sus adicciones a las drogas y al alcohol.
El anuncio final llegó ante casi 100.000 seguidores en TikTok
No era una figura masiva de internet, pero sí tenía una comunidad amplia y constante. En TikTok rozaba los 100.000 seguidores, un detalle que explica por qué la despedida de su familia tuvo una dimensión pública inmediata.
Los familiares publicaron un breve mensaje en ese perfil tras su muerte. El texto fue escueto y cerró cualquier intento de convertir el momento en un relato más largo de lo que ellos querían contar.
"Gracias por su apoyo y privacidad". - Familiares de Rebecca Luna
Horas antes, la propia Luna había mostrado que el desenlace no respondía a un deseo simple ni a una consigna. Había una diferencia clara entre elegir una salida y aceptar una enfermedad que ella nunca quiso atravesar.
"Han sido 24 horas difíciles, obviamente. Esto no es lo que quería. Jamás habría elegido tener Alzheimer de inicio temprano". - Rebecca Luna, influencer
Luego dejó otra idea que cambia por completo el encuadre habitual de estas historias. Dijo que ese era el momento en el que podía darse prioridad a sí misma, algo que, según sus propias palabras, no había hecho en toda su vida.
La secuencia entera queda comprimida en pocos datos que pesan mucho. Un diagnóstico en abril de 2025, una decisión adelantada dos semanas por el avance de la enfermedad y una muerte a las 13.15 horas del sábado 25 de julio, cuando Rebecca Luna tenía 49 años.