Prosser admite la llamada sobre iOS 26, pero pide archivar la demanda de Apple por falta de daños

Apple vincula la filtración de iOS 26 a un acceso irregular a un iPhone de desarrollo; Prosser niega un plan previo, rechaza haber tocado el dispositivo y sostiene que no hay daños indemnizables probados.

07 de julio de 2026 a las 12:54h
Prosser admite la llamada sobre iOS 26, pero pide archivar la demanda de Apple por falta de daños
Prosser admite la llamada sobre iOS 26, pero pide archivar la demanda de Apple por falta de daños

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La batalla entre Apple y Jon Prosser ya no gira solo alrededor de una filtración. Ahora también discute algo más delicado para cualquier pleito de secretos comerciales, si hubo realmente un plan para obtener información confidencial y si la empresa puede demostrar daños indemnizables.

Prosser ha pedido al tribunal que archive la demanda. Apple le acusa de haber recibido información sobre iOS 26 tras un acceso irregular a un iPhone de desarrollo de uno de sus empleados, pero el creador de contenido niega haber participado en esa maniobra y rechaza haber tocado el dispositivo.

Apple sostiene que la filtración nació en un iPhone de desarrollo

En la versión de Apple, Michael Ramacciotti accedió a ese terminal interno y enseñó su contenido a Prosser durante una videollamada de FaceTime. Ahí está el corazón del caso, porque la compañía intenta vincular la publicación de detalles de iOS 26 con un acceso no autorizado a hardware reservado.

No es un matiz menor. Un iPhone de desarrollo no equivale a un móvil cualquiera, porque concentra funciones, pruebas y cambios que Apple todavía no ha presentado y que forman parte de su información más sensible.

Prosser admite la llamada, pero niega conocer el origen de la información

La defensa de Prosser no discute que participó en la llamada de FaceTime. Lo que discute es la intención, ya que asegura que desconocía de dónde salía el dispositivo y también el origen de la información que vio.

Además, sostiene que los pagos a Michael Ramacciotti llegaron después de que este le mostrara el contenido. Prosser defiende que esos pagos no formaban parte de un acuerdo previo, un detalle que busca desmontar la idea de una coordinación para obtener secretos comerciales.

Ahí aparece una de las tensiones más claras del caso. Apple intenta presentar una cadena de acceso, exhibición y difusión, mientras Prosser separa cada paso para negar que existiera un pacto previo entre ambos.

La defensa intenta mover el caso hacia el terreno del daño probado

No basta con discutir cómo salió la información. Prosser también ataca otro flanco y afirma que Apple no ha demostrado daños legales indemnizables, una objeción que puede resultar tan importante como la discusión sobre el propio acceso al terminal.

Su argumento añade otra capa incómoda para Apple, porque parte de la información, sostiene, ya circulaba en fuentes públicas. Si esa línea convence al tribunal, la imagen del secreto filtrado pierde fuerza y el pleito cambia de tamaño.

La petición de Prosser incluye que el tribunal desestime la demanda y que Apple asuma los costes judiciales junto con los honorarios de sus abogados. No es solo una respuesta defensiva, también es un intento de devolver presión a la compañía.

Mientras discute la demanda, Prosser sigue filtrando productos de Apple

Mientras el caso avanza, Prosser mantiene su actividad habitual y continúa publicando información sobre futuros dispositivos de Apple. Eso deja una escena peculiar, porque el frente judicial convive con el mismo flujo de adelantos que ayudó a convertirlo en una figura conocida.

Para Apple, el problema no termina en una sola publicación sobre iOS 26. Prosser reconoce la videollamada de FaceTime, pero niega el plan previo, niega haber accedido al iPhone de desarrollo y sostiene que parte de la información ya estaba en circulación, tres puntos que convierten la demanda en una disputa sobre intención, prueba y daño.

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