Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Algo chirría este verano en la economía de la fama digital. Mientras en redes circula la idea de una caída de los influencers, varios nombres conocidos han perdido miles de seguidores y también campañas publicitarias, justo cuando ese negocio parecía vivir de la atención constante.
La etiqueta también importa. Muchos influencers han pasado a llamarse creadores de contenido, un giro que no cambia por sí solo el desgaste de imagen, pero sí delata una incomodidad con un término que hoy arrastra más sospechas que prestigio.
Las marcas ya no miran igual a quien vive de exponerse
El caso de Burger King y El Xokas retrata bien esa tensión. La cadena rompió su colaboración con el creador después de una etapa en la que su figura había funcionado como reclamo comercial y como altavoz con llegada masiva.
En medio de ese clima, pesa una frase que no pasó desapercibida. El Xokas llegó a afirmar que había ganado con una promoción de Burger King más dinero del que ganan nuestros padres trabajando durante veinte años.
Esa clase de mensaje no solo alimenta rechazo en redes. También complica la relación con anunciantes que dependen de una percepción pública menos agresiva y más cercana al consumo aspiracional, pero no insolente.
El problema no es solo el ruido, también lo es la justificación
Ante las críticas, algunos creadores de contenido intentan defender su trabajo con un argumentario muy reconocible. Hablan de tres carreras, de diez años de trabajo o de un supuesto valor añadido de sus publicaciones, como si la formación o la antigüedad bastaran para resolver el malestar del público.
Ahí aparece una fricción difícil de esconder, porque la audiencia no siempre discute si trabajan mucho o poco. Discute otra cosa, y discute si la distancia con la vida cotidiana ya resulta demasiado visible.
Lady Anuncio encaja en esa imagen que irrita a una parte de los usuarios. Viaja a las Maldivas para relajarse y crear contenido, una estampa que resume bastante bien por qué cierta vida de escaparate empieza a generar más fatiga que deseo.
Ni siquiera el espectáculo tapa el desgaste de fondo
Roro, conocida por cocinar para Pablo, participó en un combate de La Velada contra otra influencer. El movimiento confirma que estas figuras siguen teniendo capacidad para ocupar conversación y pantalla, incluso cuando su prestigio parece más frágil que hace solo unos meses.
No es una desaparición, desde luego. Lo que sí aparece es una pérdida simultánea de seguidores y de campañas publicitarias, que al final es la combinación que más duele en un negocio donde la visibilidad vale dinero mientras la atención aguante.
Resulta llamativo que todo esto ocurra al mismo tiempo que muchos rechazan la palabra influencer y prefieren presentarse como creadores de contenido. Si hace falta cambiar el nombre justo cuando llegan las fugas de audiencia y de marcas, el problema no parece estar solo en la etiqueta.