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Perder miles de seguidores suena a castigo inmediato, pero las cifras cuentan una historia menos rotunda. En plena cadena de polémicas, varios creadores han visto caer sus cuentas en Instagram y TikTok, aunque ese desgaste convive con un dato incómodo para cualquiera que dé por amortizado el negocio de la influencia.
Porque el dedo acusa con facilidad, pero no siempre pulsa el botón de dejar de seguir. Lorena Macías, creadora de contenido, lo resumió con una pregunta que retrata bien ese comportamiento de consumo.
"¿Estamos dejando de seguir a los influencers o solo nos estamos haciendo mala sangre y señalándolos con el dedo, pero luego no nos perdemos un story?" - Lorena Macías, creadora de contenido
La propia Macías pone números a esa distancia entre escándalo y castigo real. Carliyo El Nervio perdió algo más de 12.000 seguidores en Instagram, apenas un 1,7% de una comunidad cercana a 700.000, después de asegurar que el eclipse era “una cortina de humo” para desviar la atención de otros problemas.
En otros casos, el recorte también existe, pero no arrasa. Blanca Pombo dejó por el camino alrededor de 600 seguidores tras la polémica del sorteo del voluntariado, mientras María Pombo perdió unos 2.500 y Aida Domenech, Dulceida, algo más de 4.000.
RoRo sufrió el golpe más visible, pero tampoco desapareció
Lola Lolita cayó en algo más de 3.000 seguidores, según Lorena Macías. Aun así, el descenso más aparatoso fue el de RoRo, con unos 96.000 seguidores menos en Instagram y 400.000 menos en TikTok.
Visto en bruto, impresiona. Visto en proporción, la pérdida equivalió al 2% en Instagram y al 4% en TikTok, dentro de comunidades que partían de 4,9 y 9,9 millones de seguidores.
Tampoco Natalia Palacios sale indemne, aunque su caso revela otra herida más simbólica que masiva. Acumula unos 22.000 unfollows, baja hasta 954.000 seguidores y queda a 46.000 de recuperar la barrera del millón.
La publicidad creció justo cuando más usuarios recelan
Mientras parte del público dice estar cansado, el mercado sigue empujando en la dirección contraria. El estudio Influencer Economy 2026 de IAB Spain y Primetag analizó 154 millones de contenidos y 285.000 influencers activos en Instagram y TikTok.
Durante 2025, los contenidos patrocinados aumentaron un 73% en TikTok y un 45% en Instagram. También se duplicó la tasa de publicaciones correctamente identificadas como publicidad, una señal de mayor presión comercial y de más atención al etiquetado.
Ese avance de la publicidad encaja con una percepción cada vez más extendida. El Estudio de Redes Sociales 2025 de IAB Spain señala que el 41% de los usuarios considera que los contenidos de los influencers son puramente publicitarios, cinco puntos más que el año anterior.
Hay una paradoja difícil de ignorar. Al mismo tiempo, ese mismo estudio indica que el 40% considera fiables a los influencers que sigue, siete puntos más que en 2024.
Comprar desde el móvil sigue pasando por la recomendación
Más allá del ruido, el efecto práctico sobre el consumo sigue ahí. El 48% de los usuarios consulta redes sociales antes de comprar y el 44% reconoce que ese contenido influyó en su decisión.
Entre los más jóvenes, la influencia sobre la compra sube hasta el 66% en la Generación Z. Dicho de otra manera, aunque un creador pierda miles de seguidores en una semana mala, su capacidad para empujar una compra todavía pesa en el bolsillo del público.
Fabiana Sevillano, creadora de contenido, rebaja además la idea de una caída terminal. Para ella, “la caída de los influencers no va a ser una funa como tal” y en redes “no hay engagement malo”.
"Cualquier persona coge un móvil y se puede hacer influencer. El fin de la televisión fueron los influencers" - Fabiana Sevillano, creadora de contenido
Su lectura ayuda a entender por qué el sistema resiste incluso cuando la reputación se agrieta. Si entrar en ese mercado resulta tan simple como abrir la cámara del móvil, la sustitución de unas figuras por otras puede ser más rápida que el abandono del formato.
Además, la conversación sobre su impacto ya no gira solo en torno a ventas o fama. La CNMC incorporó a influencers y Usuarios de Especial Relevancia en su informe de alfabetización mediática 2023-2025, donde comunicaron 81 iniciativas sobre verificación de contenidos, uso responsable de redes y formación de jóvenes.
Ahí aparece la contradicción más reveladora. Los usuarios desconfían más de la publicidad encubierta y algunos creadores pierden miles de seguidores, pero el 44% todavía admite que ese contenido influye en lo que compra y en la Generación Z la cifra sube al 66%.