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Países Bajos quiere meter mano a una zona de internet que durante años ha crecido casi sin control, la de las familias que convierten la vida de sus hijos en contenido con ingresos. El giro no apunta solo a las plataformas o a los anunciantes. También pone el foco en los padres cuando los menores aparecen en vídeos que generan dinero.
La pieza más llamativa de la propuesta es concreta y tiene consecuencias legales. El contenido creado en internet por menores de 15 años será considerado trabajo infantil, de modo que las autoridades podrán sancionar esos casos con ese mismo encaje.
El plan neerlandés trata la exposición digital como un problema de protección infantil
La medida forma parte de una estrategia de 40 acciones con la que el Gobierno neerlandés quiere reforzar la seguridad digital de niños y adolescentes. No habla solo de tiempo de pantalla o de hábitos de uso. Habla de trabajo, de presión pública y de la conversión de la intimidad infantil en actividad económica.
Ahí está la clave práctica. Cuando un vídeo doméstico deja de ser un recuerdo compartido y pasa a generar ingresos, el debate cambia por completo para las familias, para las marcas y para las plataformas que alojan ese material.
Además, el Ejecutivo plantea elevar a 15 años la edad mínima para que los menores puedan acceder a las redes sociales. La propuesta neerlandesa va más allá de la referencia que hoy estudia la Comisión Europea, que analiza fijar ese mínimo en 13 años.
La escuela también entra en el debate y el móvil pierde terreno
A partir de enero de 2027, la recomendación pasa por prohibir el uso de teléfonos móviles en todo el recinto escolar. No solo dentro del aula. También en el resto de espacios del centro, un detalle que cambia bastante la experiencia diaria de alumnos y familias.
En la práctica, eso afecta al dispositivo que más acompaña a los menores durante el día. El móvil deja de verse únicamente como herramienta de contacto o entretenimiento y empieza a tratarse como un elemento que puede interferir en la convivencia y en el entorno educativo.
Las grandes plataformas quedan bajo sospecha por su efecto en el desarrollo
Junto a las restricciones, el Gobierno plantea investigar la influencia de YouTube, Instagram, TikTok y Roblox en el desarrollo de los menores. No es una lista casual. Reúne vídeo, recomendación algorítmica, redes sociales y espacios de juego con fuerte componente comunitario.
Ese enfoque amplía la discusión más allá del acceso. No basta con preguntar a qué edad entra un niño en una plataforma. También importa qué tipo de dinámicas encuentra dentro, cuánto tiempo pasa allí y de qué manera participa.
Entre la edad mínima de 15 años que estudia Países Bajos y el umbral de 13 años que analiza la Comisión Europea, la distancia es de dos años. En regulación digital parece poco, pero marca la diferencia entre considerar una cuenta infantil como uso temprano de redes o como una actividad que puede rozar el trabajo infantil si además genera dinero.