“No tenemos ni derecho a nacer”: Moretti reabre el debate tras un 90% de abortos por trisomía 21

Caterina Moretti cuestiona que el síndrome de Down se aborde desde el miedo y los prejuicios, en un contexto en el que más del 90% de los embarazos con diagnóstico de trisomía 21 se interrumpen voluntariamente.

29 de abril de 2026 a las 17:45h
“No tenemos ni derecho a nacer”: Moretti reabre el debate tras un 90% de abortos por trisomía 21
“No tenemos ni derecho a nacer”: Moretti reabre el debate tras un 90% de abortos por trisomía 21

El debate sobre el síndrome de Down vuelve a ponerse sobre la mesa con una idea incómoda más del 90% de las embarazadas con este diagnóstico decide interrumpir voluntariamente el embarazo, y algunos especialistas creen que, si la tendencia sigue, en una década podría no haber nacimientos con trisomía 21.

En España no existen datos registrados sobre cuántos niños nacen cada año con esta anomalía genética, aunque algunos expertos sitúan la cifra entre 270 y 500. En ese contexto, la intervención pública de Caterina Moretti, influencer y comunicadora chilena con síndrome de Down, ha puesto el foco no solo en el dato estadístico, sino en lo que implica socialmente. Su mensaje parte de una crítica clara la discusión sobre el diagnóstico prenatal suele plantearse desde el miedo, los prejuicios y una visión limitada de la vida de las personas con discapacidad intelectual.

Una crítica al modo en que la sociedad mira el síndrome de Down

Moretti, de 30 años, intervino en el pódcast Roca Project para defender derechos muy concretos el trabajo, el amor y la maternidad. Lo hizo desde una experiencia personal que cuestiona muchas de las etiquetas que siguen pesando sobre este colectivo. Rechaza términos como "angelitos", "amorosos", "problema" o "enfermedad", porque reducen a la persona a una idea prefabricada. Su planteamiento es sencillo, pero incisivo cuando se etiqueta, se deja de ver al individuo.

"Las etiquetas están en la ropa, no en la persona. Si me pones una marca en la cara, solo ves la etiqueta" - Caterina Moretti, influencer y comunicadora chilena

También ha denunciado el trato condescendiente que muchas veces reciben las personas con síndrome de Down. En sus palabras, la sociedad la trata como a "una chica no tan lista". Esa frase resume bien una realidad cotidiana el prejuicio no siempre aparece en forma de rechazo abierto, a veces se expresa como paternalismo, como expectativa baja o como negación anticipada de capacidades.

Su propia historia familiar encaja en esa crítica. A su madre, Karin, le dijeron que su hija no caminaría, no hablaría ni escribiría pasados los 7 años. El hecho de que hoy Moretti sea comunicadora, tenga presencia pública y reivindique derechos evidencia la distancia entre ciertos pronósticos y la vida real. No sirve para generalizar trayectorias, pero sí para cuestionar la costumbre de presentar el diagnóstico como una condena cerrada.

Trabajo, maternidad y derecho a ser vistas como adultas

La parte más práctica de su discurso tiene que ver con la vida adulta. En España se estima que hay 35.000 personas con síndrome de Down y unas 23.000 están en edad laboral. Sin embargo, solo el 5% de las personas con síndrome de Down en edad laboral tiene trabajo. A nivel europeo, la cifra es todavía menor 2%. Es un dato que ayuda a entender por qué la conversación sobre inclusión no puede quedarse en buenas intenciones. Hablar de autonomía sin acceso al empleo tiene un recorrido muy limitado.

Moretti, embajadora de la Fundación Adecco y trabajadora de Simorra, sitúa el problema en un terreno muy concreto las oportunidades. Su mensaje no idealiza la discapacidad ni niega las diferencias dentro del colectivo. De hecho, reconoce que no todas las personas con síndrome de Down son iguales y que incluso ella misma ha tenido que ser más paciente con otras. Esa observación evita una visión homogénea que tampoco ayuda. No hay una única forma de vivir con síndrome de Down, y precisamente por eso reducir a todo el grupo a un mismo molde resulta aún más injusto.

Otra de sus reivindicaciones centrales es la maternidad. "Lacate", como se la conoce en redes sociales, sostiene que ser madre es un derecho fundamental también para las mujeres con síndrome de Down. Ha criticado cómo algunos médicos presentan el diagnóstico y ha pedido a los padres indecisos que no se dejen arrastrar por el miedo. Su argumento no gira en torno a una consigna abstracta, sino a una defensa de la posibilidad de acompañar, informar y decidir sin prejuicios previos.

"No os arranquéis por miedos, dejad que os acompañen" - Caterina Moretti, influencer y comunicadora chilena

En esa misma línea, ha defendido también el derecho a adoptar. Y cuando se pone en duda su capacidad para cuidar de un hijo, responde que podría hacerlo porque cuenta con "sólidos principios morales". La frase puede generar debate, pero deja clara una idea de fondo muchas veces el cuestionamiento no parte de una situación concreta, sino de una desconfianza automática hacia cualquier proyecto de vida adulta de una persona con discapacidad intelectual.

"Es heavy, no tenemos ni derecho a nacer", dijo Moretti en uno de los momentos más duros de su intervención. Es una frase incómoda, pero precisamente por eso obliga a mirar de frente una realidad que a menudo se trata solo en términos médicos o estadísticos. Cuando el debate se limita a porcentajes, se pierde de vista a las personas que ya viven con síndrome de Down, trabajan, quieren formar una familia y piden algo bastante básico ser vistas más allá del diagnóstico. La discusión no termina en la prueba prenatal; empieza de verdad en cómo una sociedad decide valorar esas vidas.

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