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Madrid arrastra desde el 23 de septiembre una imagen difícil de apartar. Maricarmen, de 87 años, murió después de ser desahuciada de la vivienda de alquiler en la que había vivido durante más de 70 años, una casa de la que la expulsó el fondo Urbagestión y tras la que acabó trasladada al Hospital Gregorio Marañón.
La dimensión del caso no está solo en la edad de la inquilina. También pesa el contraste entre una vida entera en la misma casa y un final marcado por la salida forzosa de ese espacio.
Ana Belén llevó la protesta a la calle y después a Instagram
La noche del 22 de septiembre, un día antes del desahucio, Ana Belén asistió a las protestas de apoyo a Maricarmen. Allí puso voz a un deterioro que, en su relato, venía de meses atrás.
"Desde antes del verano se ha visto como se ha ido deteriorando por la tristeza" - Ana Belén, cantante y actriz
Aquel acto también tuvo un componente simbólico muy marcado. Ana Belén recitó el poema Desahucio apareció en el libro Sobre los ángeles de 1929, de Rafael Alberti, y recuperó unos versos que encajaban con la escena de manera casi literal.
La artista pronunció estas líneas de Alberti. “Te pregunto ¿cuándo abandonas la casa? Dime. ¿Qué ángelas malos, crueles, quieren de nuevo alquilarla? Dímelo”.
Después incluso improvisó una versión de La puerta de Alcalá con una frase convertida en consigna. Cantó “Mírala, mírala, mírala, ella se quedará”.
El mensaje posterior convirtió el duelo en una denuncia directa
Días después, Ana Belén publicó en Instagram un mensaje acompañado por una fotografía de Olmo Calvo tomada antes del desahucio. Allí habló de tristeza y rabia, “las dos mezcladas, desordenadas, desbordantes”.
"Todos hemos sido testigos de lo que le han hecho a Maricarmen, de quiénes se han querido beneficiar de su desahucio, llegando hasta el final. Y lo han logrado, de la manera más absoluta" - Ana Belén, cantante y actriz
En esa misma publicación, la cantante y actriz agradeció al Sindicato de Inquilinas el acompañamiento prestado a Maricarmen durante el proceso. El gesto sitúa la historia también en el terreno colectivo, no solo en el de una tragedia individual.
Luego cargó contra una lógica muy concreta del mercado de la vivienda. En Madrid hoy un piso se queda vacío, uno más, devorado por quienes se enriquecen convirtiendo un derecho en un negocio, escribió, antes de rematar que ese negocio resulta lucrativo y despiadado.
Más de 70 años en la misma casa terminaron en un hospital
No hace falta añadir mucho más para entender por qué el caso ha golpeado tanto. Maricarmen había pasado más de siete décadas en esa vivienda y, tras la expulsión, fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón.
Otra frase de Ana Belén, pronunciada el 22 de septiembre, resumía esa incertidumbre con una crudeza muy concreta. Habló de lo tremendo que resulta no saber qué va a ser de tu vida, sobre todo después de siete años de conflicto.
También dejó una idea de continuidad moral en su despedida a Maricarmen, aunque el dato que más pesa sigue siendo otro. Maricarmen murió después del desahucio del 23 de septiembre, tras salir de la casa en la que había vivido durante más de 70 años.