Murió Gaspi a los 23: el youtuber de casi 3 millones falleció en un choque de helicópteros

Gaspar Prim Diáz, conocido como Gaspi, murió en Río de Janeiro tras la colisión y caída de dos helicópteros. Tenía 23 años, casi 3 millones de suscriptores y una carrera marcada por el absurdo callejero, la improvisación y la fricción con YouTube.

16 de junio de 2026 a las 18:27h
Murió Gaspi a los 23: el youtuber de casi 3 millones falleció en un choque de helicópteros
Murió Gaspi a los 23: el youtuber de casi 3 millones falleció en un choque de helicópteros

Gaspar Prim Diáz, conocido como Gaspi, murió en Río de Janeiro tras la colisión y posterior caída de dos helicópteros. Tenía 23 años y deja detrás una figura difícil de encajar en los moldes habituales del creador de internet, a medio camino entre el absurdo callejero, la improvisación y una presencia física que también acabó llevándolo al ring.

En el mismo accidente murieron el cantante Oliver Tree, los productores Lucas Vignale y Lucas Frota, y los pilotos Alexandre Souza y Charles Marsillac. Las causas del siniestro todavía están bajo investigación.

Gaspi convirtió el desconcierto en una marca reconocible

Casi 3 millones de personas seguían su canal de YouTube, aunque la relación con la plataforma no fue siempre limpia y lineal. YouTube retiró parte de sus vídeos por considerarlos problemáticos, una fricción que también ayuda a explicar el tipo de personaje que construyó y el público que arrastraba.

Su seña más inmediata era un saludo convertido en firma propia. “Buenass” bastaba para situar al espectador ante un creador que jugaba a la exageración, al ruido y a una incomodidad muy calculada.

Gaspar Prim Diáz, youtuber y streamer, dejó una definición de sí mismo que encaja con ese código caótico y callejero del que vivía su contenido.

"Gaspi es algo nunca visto. Un personaje muy idiota y sociable que graba cosas bizarras en la calle. A la gente que lo sigue le causa risa". - Gaspar Prim Diáz, youtuber y streamer

Esa mezcla entre torpeza buscada y cercanía explica por qué funcionaba tan bien en vídeos de impacto rápido, de esos que dependen menos del tema y más de quién sostiene la cámara y domina la escena. También explica que una parte de su audiencia aceptara giros bruscos, excesos y salidas difíciles de anticipar.

Su paso por la Velada del Año 5 lo expuso ante otro tipo de público

Allí se enfrentó a Perxitaa y perdió el combate, pero salió con una ovación del público. No es un detalle menor, porque lo colocó fuera del marco cómodo del streaming y lo midió ante una audiencia más amplia, menos fiel por costumbre y más rápida al juzgar.

La propia web del evento lo presentó con una descripción que encajaba con la imagen que había cultivado durante años. Lo definió como “el rey de la improvisación” y dibujó a alguien incapaz de sentir vergüenza cuando tenía un micrófono en la mano.

También insistió en un rasgo que cualquiera que lo hubiera visto unos minutos reconocía al instante, esa forma de hablar y emitir sonidos que descolocaba al interlocutor. La ficha de la Velada lo retrataba como un perfil imprevisible incluso sobre el ring, una extensión bastante lógica de lo que ya hacía frente a la cámara.

Entre el personaje desbordado y el cambio físico había una tensión evidente

Gaspi medía 1,83 metros y pesaba 112 kilogramos. En fechas recientes había adoptado hábitos de vida más saludables, un giro que añadía otra capa a un personaje conocido precisamente por moverse muchas veces al límite del desorden.

Más allá de la pose pública, también dejó una explicación cruda sobre su manera de hablar y de elegir temas, como si su método consistiera en no filtrar casi nada y convertir esa falta de filtro en espectáculo.

"A la gente le gusta qué sé yo. Mi voz está destruida. Hablo de lo que se me canta el orto. Si el orto hoy me canta Romeo Santos hablo de eso". - Gaspar Prim Diáz, youtuber y streamer

Ahí aparece una de las contradicciones que mejor resumen su figura. Reunió casi 3 millones de suscriptores mientras parte de sus vídeos desaparecían de YouTube, una combinación que suele señalar tanto magnetismo como fricción con los límites de la plataforma.

Tenía 23 años, medía 1,83 metros, pesaba 112 kilogramos y acababa de incorporar hábitos más saludables. La noticia de su muerte deja ese contraste suspendido en seco, entre un personaje construido desde el exceso y una vida que empezaba a ordenar algunas cosas fuera de cámara.

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