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San Sebastián recibió el 31 de octubre los restos de Carlos José Rivera Alfaro, fallecido en México a los 30 años. El traslado cerró un viaje que empezó en el aeropuerto internacional San Óscar Arnulfo Romero y terminó en una funeraria de su municipio natal, a 51 kilómetros al este de San Salvador.
La dimensión de la despedida también se mide en pantalla. Carlos José Rivera Alfaro reunía cerca de medio millón de seguidores en YouTube y 881.000 en Instagram, una cifra que ayuda a entender por qué su muerte desbordó el círculo local y golpeó de lleno a una comunidad digital repartida entre El Salvador y el resto de Latinoamérica.
Su regreso a El Salvador reunió duelo local y una huella digital enorme
Por ahora, la familia no ha confirmado si el entierro tendrá lugar el domingo en el cementerio de San Sebastián, en el departamento de San Vicente. Esa falta de confirmación mantiene en pausa a quienes siguen de cerca unas horas especialmente cargadas para su entorno más próximo.
Más allá de los números, su nombre había ganado peso propio dentro del universo de los creadores ligados a los videojuegos y al streaming. No era solo una cara conocida en redes, porque también figuró como organizador de los Squid Craft Games, una competición de Minecraft inspirada en El juego del calamar.
Aquella cita lo colocó junto a nombres muy visibles del sector como AuronPlay y El Rubius. Para muchos usuarios, esa conexión explica mejor su alcance real que cualquier contador de seguidores, porque lo situó en una conversación digital mucho más amplia que la de su país.
Los Squid Craft Games explican por qué su nombre salió del ámbito local
Byron Reyes, su representante, intervino públicamente pocos días después de la muerte con un mensaje que mezcló dolor personal y reproche por el trato recibido en internet.
"El bullying a cualquier escala no es un juego" - Byron Reyes, representante de Carlos José Rivera Alfaro
Reyes también dejó otra idea que retrata el vínculo del creador con su origen. En su mensaje publicado el 26 de octubre en Instagram recordó que siempre quiso a su país de manera increíble, una frase que tomó más peso con el retorno del cuerpo a San Sebastián.
En esa misma publicación, Byron Reyes sostuvo que había logrado algo poco común para un creador salvadoreño en ese circuito. No habló solo de éxito visible, sino del cariño dentro de una industria en la que la exposición pública y la presión suelen avanzar juntas.
La Velada del Año 6 dejó otra señal de su exposición pública
Antes de su muerte, Gómez iba a participar en La Velada del Año 6, el evento organizado por Ibai Llanos que convierte combates entre creadores en un espectáculo seguido por millones. Su presencia prevista apuntaba a un salto de escaparate todavía mayor.
Ese combate, sin embargo, quedó cancelado después de que él mismo revelara su participación antes de tiempo y rompiera un acuerdo de confidencialidad. La pelea nunca llegó a celebrarse tras desvelarla de forma prematura, un episodio que mostró hasta qué punto su figura ya orbitaba alrededor de los grandes eventos del entretenimiento digital.
Entre el retorno a San Sebastián, una despedida aún sin fecha confirmada y una comunidad de 881.000 seguidores en Instagram, queda una tensión difícil de ignorar. La misma carrera que lo llevó a organizar los Squid Craft Games y a rozar La Velada del Año 6 también lo expuso a una presión pública que Byron Reyes resumió con una frase muy concreta sobre el bullying.