McCartney no entiende a los influencers, pero sí su motor: “miles de millones de visitas” por ser vistos

Paul McCartney, de 83 años, admite su distancia con el mundo influencer, pero sostiene que la fama digital responde a impulsos humanos conocidos: aceptación social, dinero y deseo de ascenso.

15 de mayo de 2026 a las 16:56h
McCartney no entiende a los influencers, pero sí su motor: “miles de millones de visitas” por ser vistos
McCartney no entiende a los influencers, pero sí su motor: “miles de millones de visitas” por ser vistos

Paul McCartney observa el fenómeno de los influencers con una mezcla de curiosidad y distancia generacional. El músico de 83 años admite que no comprende del todo este mundo digital porque no pertenece a esa generación.

Sin embargo, la exposición a estas plataformas es inevitable en su vida cotidiana. Su esposa navega por Instagram y le muestra contenido donde aparecen creadores que alcanzan fama masiva sin aparentes habilidades artísticas tradicionales.

“Creo que todo este tema de los influencers… La verdad es que no lo entiendo muy bien porque no soy de esa generación” - Paul McCartney, músico

El artista reconoce que esta postura puede hacerle parecer anticuado, una etiqueta que acepta con naturalidad. Le resulta curioso que personas sin un talento especial acumulen miles de millones de visitas y reproducciones en sus perfiles sociales.

McCartney analiza las motivaciones detrás de la fama digital

Más allá de la crítica superficial, el exbeatle identifica impulsos humanos universales detrás de la búsqueda de visibilidad online. La aceptación social, el dinero y el deseo de ascender socialmente mueven tanto a los influencers como a cualquier trabajador que busca un ascenso.

No tiene sentido disimular estas ambiciones básicas. Todo el mundo conoce esa dinámica de querer mejorar su situación actual y salir del entorno donde se encuentra atrapado.

El origen humilde marca su perspectiva sobre el éxito

McCartney contrasta la facilidad aparente de la fama actual con las barreras estructurales que enfrentó en su juventud. Recuerda cómo los orientadores escolares menospreciaban sus capacidades y le decían que no había futuro para él fuera del sistema establecido.

Unirse a un grupo musical fue su vía de escape y supervivencia. Provenía de una familia trabajadora muy unida e inteligente que le proporcionó las herramientas para resistir esos mensajes negativos institucionales.

“No subestimen a la clase trabajadora” - Paul McCartney, músico

Esta experiencia vital alimenta su nuevo disco 'The Boys Of Dungeon Lane'. El álbum llega este mes con canciones que exploran sus primeros años en Liverpool y la realidad de aquellos barrios.

La industria musical ha cambiado radicalmente desde que él empezaba, pero la necesidad humana de validación permanece intacta. Los medios cambian, pero el impulso de ser visto sigue siendo el mismo motor que antes llenaba salas de baile.

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