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Un vídeo que suma decenas de millones de reproducciones volvió a poner el foco en una mezcla cada vez más común y bastante delicada. Turismo de tiburones, búsqueda de imágenes virales y una falsa sensación de control sobre animales que no entienden de redes sociales.
La protagonista fue Tayane Dalazen, abogada brasileña de 37 años e influencer, que en abril sufrió una mordedura en el muslo durante una excursión de buceo frente a la costa de Brasil. El animal era un tiburón nodriza de más de dos metros.
Dalazen describió lo ocurrido como "muy aterradora" fue la experiencia que vivió tras la mordedura en el muslo. También sostiene que no estaba allí para las redes sociales y que no tocó ni provocó al tiburón.
El tour ofrecía cercanía, pero la escena tenía otro detalle
Después del ataque, Dalazen descubrió que los organizadores del tour alimentaban a los animales para favorecer su interacción con los turistas. Ese dato cambia bastante la lectura de la escena, porque ya no habla solo de un encuentro en mar abierto, sino de una situación preparada para acercar a los tiburones.
Ahí aparece una tensión incómoda para este tipo de experiencias. Lo que se vende como contacto controlado puede depender de alterar el comportamiento del animal para que la foto o el vídeo salgan mejor.
"Veo estos vídeos todas las semanas, y son muchísimos más que antes". - Kristian Parton, científico especializado en tiburones
Parton forma parte del grupo de voces que lleva tiempo siguiendo este patrón. En los últimos tres años, investigadores del Archivo Internacional de Ataques de Tiburones han observado un aumento de personas mordidas mientras intentaban grabar vídeos con tiburones.
Grabar de cerca ya aparece más veces en los incidentes
Los casos recientes ayudan a entender que no se trata de una escena aislada. En julio, un influencer de pesca estuvo a punto de perder una pierna tras el ataque de un tiburón de arrecife, y en diciembre un creador de contenido chino fue mordido en las Maldivas.
Más allá del susto, el patrón resulta bastante claro. La cámara empuja a acercarse más, a permanecer más tiempo y a buscar una toma que, fuera del agua, parece espectacular y, dentro de ella, puede cambiar el comportamiento de todos.
"Vamos a ver casos de personas que terminan involucradas en incidentes muy graves con tiburones". - Kristian Parton, científico especializado en tiburones
Mientras tanto, la industria turística no da señales de ser marginal. Solo en las Maldivas, TripAdvisor ofrece más de 140 experiencias para nadar con tiburones, una cifra que ayuda a medir hasta qué punto esta actividad ya forma parte del escaparate habitual del turismo de aventura.
Los creadores discuten el mensaje real que dejan sus imágenes
No todos los perfiles que publican contenido con tiburones defienden el mismo enfoque. Ocean Ramsey, exmodelo de 38 años y creadora de contenido sobre tiburones, afirma que su intención nunca ha sido conseguir visitas, sino proteger a los tiburones.
"La mayor parte de mi trabajo y de lo que comparto consiste en respetar y observar desde la distancia". - Ocean Ramsey, creadora de contenido sobre tiburones
Ese argumento choca con otra crítica muy directa dentro del debate. Jack Cooper, doctor, calificó de ridículas las afirmaciones de que tocar o montar tiburones contribuya a su conservación.
Eric Clua, biólogo marino, llevó esa objeción al terreno más visible de todos, el de la imagen que consume el público.
"El mensaje que transmiten los influencers es: ¡Mira! Toca al tiburón, no te pasará nada". - Eric Clua, biólogo marino
Entre esa promesa implícita de seguridad y una mordedura que convirtió una excursión en abril en un vídeo viral hay una distancia corta. También hay un dato difícil de esquivar, porque mientras TripAdvisor acumula más de 140 experiencias de este tipo solo en las Maldivas, los investigadores ya detectan más personas mordidas cuando intentan grabarse con tiburones.