Marruecos condena a un youtuber a 700.000 dirhams y le obliga a publicar su sentencia en redes

La justicia marroquí condenó al youtuber Mohamed Reda El Tauyni por difamar al príncipe Moulay Hicham, con una multa total de 700.000 dirhams, retirada del contenido y publicación del fallo en sus redes.

06 de mayo de 2026 a las 14:37h
Marruecos condena a un youtuber a 700.000 dirhams y le obliga a publicar su sentencia en redes
Marruecos condena a un youtuber a 700.000 dirhams y le obliga a publicar su sentencia en redes

La justicia marroquí ha condenado al youtuber Mohamed Reda El Tauyni por difamar en redes sociales al príncipe Moulay Hicham, en un fallo que le obliga a pagar 700.000 dirhams y a retirar el contenido considerado injurioso.

La sentencia fue dictada el 5 de mayo de 2026 por el Tribunal de Primera Instancia de Rabat. El total asciende a unos 65.000 euros al cambio indicado en la resolución. No se trata solo de una sanción económica: el tribunal también ordena la publicación del fallo en las redes sociales del condenado y la retirada de las expresiones dirigidas contra el príncipe que han sido consideradas difamatorias. El caso vuelve a colocar el foco en el uso de plataformas sociales como espacio de acusación pública y en las consecuencias legales que puede acarrear ese uso.

Qué ocurrió y qué impone la sentencia

Los hechos se remontan al 11 de septiembre, cuando El Tauyni difundió un vídeo en redes sociales con acusaciones sobre supuestas transferencias financieras de gran cuantía del príncipe al extranjero. Diez días después, Moulay Hicham anunció en su cuenta de Facebook que recurriría a la justicia para defender su reputación.

La condena se divide en dos partes económicas muy claras:

  • una multa de 100.000 dirhams, unos 9.200 euros;

  • una indemnización civil de 600.000 dirhams, unos 55.500 euros, a favor de Moulay Hicham.

A eso se suman dos medidas con efecto directo sobre la actividad digital del condenado: la obligación de publicar el fallo en sus propias redes sociales y la retirada del contenido señalado por la sentencia. En la práctica, no es solo castigo económico. También busca corregir públicamente el alcance que tuvo la publicación original.

El mensaje del príncipe y el contexto del caso

Moulay Hicham justificó su decisión de acudir a los tribunales con una posición que intenta separar crítica y difamación. Lo hizo además desde un perfil especialmente singular dentro de Marruecos: se trata de un primo del rey Mohamed VI que se ha mantenido alejado del Palacio Real, se ha dedicado a la actividad académica y es conocido por sus críticas al sistema político marroquí.

"firme creencia" en la libertad de expresión "como pilar del pluralismo y la apertura, siempre que se ejerza sin caer en el descrédito o la difamación" - Moulay Hicham, príncipe y primo del rey Mohamed VI

Esa declaración ayuda a entender el enfoque del litigio: no plantea una impugnación general de la libertad de expresión, sino una respuesta concreta a unas acusaciones difundidas en redes que, a juicio del tribunal, cruzaron la línea de la difamación.

Un antecedente que pesa sobre Mohamed Reda El Tauyni

El historial judicial reciente de El Tauyni añade contexto al caso. En febrero de 2024 ya fue condenado a dos años de cárcel por difamar al ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, tras acusarlo de estar implicado en un caso de narcotráfico. Más tarde, el 30 de julio de 2024, recibió un indulto real.

Ese precedente no cambia los hechos de esta nueva condena, pero sí dibuja un patrón de confrontación a través de acusaciones públicas en redes sociales. Y eso vuelve especialmente relevante la parte no económica del fallo: la eliminación del contenido y la obligación de difundir la sentencia en los mismos canales donde se produjo la publicación original.

El caso de Rabat deja una idea difícil de ignorar: en redes sociales, el impacto de una acusación puede ser inmediato, pero también lo puede ser la respuesta judicial cuando esa acusación se considera difamatoria. La sentencia no solo castiga un mensaje; también convierte el propio espacio digital del condenado en el lugar donde debe hacerse visible la rectificación.

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