Durante un mes, Lola Lolita cambió su rutina habitual por una estancia en Cuenca que casi nadie conoció. Allí compartió piso con una desconocida mientras intentaba sacar el carnet de conducir con un formato exprés que ha convertido a una autoescuela local en destino habitual para alumnos de toda España.
La propia creadora lo contó en Pyjamada, el docurreality de Flooxer, al recordar una etapa poco visible de su vida reciente y muy alejada de la imagen pública que suele proyectar.
"Nadie supo que estuve un mes entero viviendo en Cuenca con una desconocida. Ha sido la única vez que he compartido piso" - Lola Lolita, influencer
Aquella estancia ocurrió hace aproximadamente tres años y tuvo un objetivo muy concreto. Lola Lolita se instaló en la ciudad para conseguir el permiso de conducir mediante un curso simultáneo de teoría y práctica en la autoescuela San Cristóbal.
Cuenca atrajo a cientos de alumnos con un método que comprime el carnet en dos semanas
Lejos de la idea de una preparación larga y fragmentada, el centro plantea una fórmula intensiva que concentra buena parte del proceso en pocos días. La autoescuela reúne la parte teórica en cinco días con jornadas de hasta nueve horas y reparte esas clases entre tres profesores especializados.
Después del examen teórico llega el tramo práctico, también comprimido. El plan contempla cinco o seis días hábiles con hasta tres clases de conducción diarias, una cadencia exigente que explica por qué muchos alumnos terminan mudándose de forma temporal.
San Cristóbal sostiene además que su método roza el 98% de aprobados. La cifra ayuda a entender por qué cada año llegan cientos de estudiantes desde distintos puntos de España con la idea de obtener el carnet en aproximadamente dos semanas.
La autoescuela acumula nombres conocidos desde hace décadas
No se trata de un centro recién llegado. La autoescuela San Cristóbal abrió en 1965 y hoy la dirige Rafael Lozano, representante de la segunda generación familiar.
Por sus aulas también han pasado Lola Índigo, Quevedo, Blanca Suárez, Belén Esteban, Kiko Rivera y el dúo Andy y Lucas. Esa lista sitúa mejor el perfil de un negocio que mezcla tradición local con una clientela muy visible fuera de Cuenca.
Más allá del carnet, la experiencia dejó una convivencia que Lola Lolita todavía recuerda con afecto y cierta extrañeza. No parece un detalle menor cuando el curso obliga a concentrar clases, horarios y vida diaria en muy poco tiempo.
"No he vuelto a saber nada de ella. Era majísima. Súper buena compañera de piso. Pero no he vuelto a saber nada de ella. Una pena" - Lola Lolita, influencer
Ese contraste entre una convivencia de un mes y un contacto perdido después encaja con el propio formato del curso. Todo ocurre deprisa, desde las nueve horas de teoría hasta las tres clases prácticas al día, en un sistema pensado para resolver en unas dos semanas algo que muchos alumnos alargan durante meses.