Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
La Vuelta buscó humor y acabó abriendo un frente incómodo en plena carrera. La presencia de Erola Jons, influencer con 3,2 millones de seguidores en Instagram, ha desatado críticas dentro del ciclismo y también entre periodistas que llevan años reclamando respeto en un entorno históricamente masculino.
Todo gira alrededor de una pregunta bastante simple para cualquiera que siga el deporte desde fuera. ¿Dónde termina el entretenimiento y dónde empieza una conducta que invade a los corredores y degrada el trabajo de quienes sí cubren la prueba con criterios periodísticos?
Unipublic defendió que su fichaje no debía entenderse como periodismo
Unipublic, empresa organizadora de La Vuelta, intentó marcar esa frontera en un comunicado. La compañía sostuvo que no quería invadir el espacio de ningún periodista y encuadró la participación de Erola Jons como una fórmula de humor y una manera distinta de comunicar.
"Lo primero que queremos dejar claro es que no queremos invadir el espacio de ningún periodista. Es una influencer que ha participado en otros eventos deportivos y nosotros lo que buscamos es humor. Es una manera de comunicar muy diferente. Son bromas y entretenimiento, y hay que entender el contexto" - Unipublic, empresa organizadora de La Vuelta
La propia empresa remachó esa idea con otra precisión nada menor. Unipublic pidió entender el cargo de la creadora de contenido y afirmó que no debía verse como periodismo.
Después de varias escenas, la organización limitó su contacto con los ciclistas
La defensa del contexto no evitó que la organización introdujera un freno. La Vuelta prohibió a Erola Jons hablar con los ciclistas sin permiso previo de sus equipos, una restricción que deja ver hasta qué punto la situación había escalado.
Antes de esa decisión ya se habían acumulado episodios difíciles de encajar como simple tono desenfadado. En un directo en Twitch y YouTube, Erola Jons llegó a decir que iban a seguir dándole marcha y que el día anterior habían roto internet.
Más delicado todavía fue el comentario sobre Josh Tarling después de la muerte de su hermano Finlay en la octava etapa de la Volta de Portugal. Erola Jons dijo que creía que al ciclista no le gustaban las entrevistas, y menos las suyas, pero añadió que tenía 20 etapas para conquistarle y que le conquistaría rápido.
El caso de Pogacar convirtió la polémica en algo más que una mala broma
Otro de los momentos que disparó la discusión llegó cuando Erola Jons entró en el camerino de Pogacar mientras el corredor se cambiaba de ropa. Allí le lanzó una frase en tono provocador al preguntarle por qué hiperventilaba cada vez que la veía.
Después, ya fuera del camerino, remató la escena con otro comentario sobre la ropa del ciclista. Afirmó que se transparentaba un poco y que no estaba mal, una observación que cambió por completo el foco desde el entretenimiento hacia los límites básicos de intimidad.
Visto junto, el problema no parece solo de estilo. También afecta a algo bastante más terrenal para cualquier evento deportivo, que es el acceso a los atletas, el respeto durante su trabajo y la diferencia entre generar audiencia y convertir al deportista en parte involuntaria del espectáculo.
Laura Messeguer llevó la crítica al terreno del respeto y el espacio profesional
Laura Messeguer, periodista, intervino públicamente cuando la polémica ya ocupaba una parte del debate alrededor de la carrera. Su reproche no se centró solo en los comentarios de Erola Jons, sino en lo que representan dentro de un deporte donde muchas mujeres han peleado por abrirse espacio profesional.
"Muchas mujeres llevamos años luchando para ampliar nuestro espacio en un deporte masculino, para que se nos trate con respeto y tengamos las mismas oportunidades que otros. Es un patizano muy serio que se contrate a una persona con un conocimiento nulo del deporte y cuyo contenido se basa en este tipo de comentarios sexistas de los que las mujeres llevamos huyendo siglos" - Laura Messeguer, periodista
Su intervención introduce una tensión que va más allá de una cara conocida en redes. Si una prueba recurre a perfiles masivos para atraer atención, la conversación deja de ser solo cuántas visualizaciones suma una emisión y pasa a medir qué tipo de presencia premia dentro del propio deporte.
Ahí queda el contraste más difícil de ignorar. Unipublic insiste en que hablamos de bromas y entretenimiento, pero al mismo tiempo impone permiso previo de los equipos para que Erola Jons pueda dirigirse a los ciclistas.