La muerte de Natalia Villalba Angarita deja una escena tan concreta como inquietante. La modelo, de 37 años, apareció sin vida dentro de una maleta en la ducha de un apartamento de El Virrey, en Bogotá, y la Fiscalía ya investiga el caso como un posible crimen machista.
Una empleada doméstica encontró el cuerpo este lunes cuando entró a limpiar el inmueble después de no recibir respuesta desde el interior. El cadáver presentaba presuntos signos de violencia y la identificación llegó a través del pasaporte de la víctima.
Hay además un vacío de días que ahora pesa en la investigación. La madre de Natalia Villalba Angarita contó que perdió el contacto con su hija el pasado jueves 18.
La reserva del apartamento abrió una franja clave para la investigación
El apartamento había sido reservado el día 3 y la salida estaba prevista para el domingo 21 de junio. Ese margen temporal acota una parte del movimiento dentro del inmueble y ayuda a ordenar las últimas horas conocidas alrededor del caso.
Desde 2009, Natalia Villalba Angarita vivía en Bogotá. A ese dato se suma otro que puede resultar decisivo, porque su teléfono móvil no apareció entre sus pertenencias.
Dos ciudadanos extranjeros quedaron bajo el foco de las autoridades
Las autoridades buscan a un ciudadano estadounidense residente en Texas, que figuraba registrado en el apartamento hasta el día 7. También buscan a un ciudadano británico captado por cámaras de seguridad el domingo mientras transportaba ropa de cama hacia la lavandería.
No es un detalle menor. El movimiento de esa ropa de cama introduce una pieza concreta dentro de una secuencia en la que todavía faltan respuestas básicas sobre quién estuvo en el apartamento y en qué momento.
El teléfono ausente añade otra tensión a un caso ya rodeado de preguntas
Que el móvil no estuviera entre los objetos de la víctima complica la reconstrucción de sus últimos contactos y desplazamientos. En una investigación de este tipo, ese rastro digital suele ayudar a fijar horarios, llamadas y trayectos con bastante más precisión que los recuerdos dispersos de los testigos.
Por ahora, la cronología deja una fricción difícil de ignorar entre la fecha en que la madre perdió el contacto, el jueves 18, y una reserva que seguía activa hasta el domingo 21 de junio. A eso se añade la imagen del ciudadano británico en las cámaras con ropa de cama camino de la lavandería.