Gaspar Prim Díaz, el youtuber argentino de 23 años conocido como Gaspi, murió en Río de Janeiro en la colisión de dos helicópteros que dejó además otras cinco personas implicadas. Entre ellas estaban el artista estadounidense Oliver Tree y el realizador Lucas Vignale.
La noticia golpeó también por lo que llegó después. Mientras la investigación sobre las causas del siniestro sigue abierta y todavía no ofrece resultados confirmados, la familia tuvo que salir a frenar otro problema que empezó a circular entre seguidores y usuarios en redes.
La familia desmintió la colecta y pidió no enviar dinero
A través de un comunicado difundido por el streamer Coscu, el entorno de Gaspi aclaró que no existe ninguna iniciativa oficial de recaudación para repatriar el cuerpo. La advertencia buscó cortar de raíz las campañas que empezaron a moverse en paralelo a la conmoción por la muerte del creador.
Además, los gastos de repatriación ya fueron cubiertos de forma privada, así que cualquier pedido de dinero ligado a ese traslado queda fuera de la familia.
Con ese mensaje, los allegados también marcaron una línea muy concreta para la comunidad que seguía al youtuber. No pidieron colaboración económica y sí reclamaron cautela frente a publicaciones que intenten aprovechar el impacto del caso.
Ricardo Héctor Prim habló mientras la causa sigue abierta
Ricardo Héctor Prim, padre de Gaspar Prim Díaz, se pronunció públicamente tras la muerte de su hijo.
"Creo que no fue un accidente" - Ricardo Héctor Prim, padre de Gaspar Prim Díaz
Sus palabras aparecen en un momento en que la causa todavía no cerró ninguna hipótesis de manera oficial. Hasta ahora, las autoridades mantienen abierta la investigación y no han confirmado qué provocó la colisión de los dos helicópteros.
No es un detalle menor que la familia haya tenido que responder a dos frentes al mismo tiempo. Por un lado está la búsqueda de respuestas sobre el choque y, por otro, la necesidad de avisar que cualquier campaña de recaudación vinculada al caso es una estafa.
Esa combinación deja una escena incómoda y muy concreta para quienes seguían a Gaspi. A la falta de conclusiones sobre el siniestro se suma que la repatriación ya está pagada, de modo que cualquier colecta que use su nombre no tiene aval de la familia.