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Una cena que parecía un gesto de cortesía terminó convertida en una factura de 36.195 pesos mexicanos, unos 1.800 euros. Ahí arranca la denuncia pública de Aldo de Nigris contra Nusret Gökçe, el chef turco y propietario de la cadena Nusr-Et, por lo ocurrido en el restaurante de Ciudad de México.
De Nigris sostiene que Gökçe le dijo una frase que sonó a invitación parcial durante la velada. “La carne va por mi parte, ustedes se encargan de las bebidas” fue la promesa que el creador asegura haber escuchado, aunque el cierre de la cuenta contó otra historia.
"Si van, tengan cuidado. Te lo dicen de una manera como si te fueran a regalar algunos platos, pero luego te los meten en la cuenta" - Aldo de Nigris, creador de contenido mexicano
La queja no gira solo alrededor del importe, sino de la expectativa creada en la mesa. En locales donde la experiencia, la puesta en escena y la figura del anfitrión pesan tanto como el menú, una frase ambigua puede cambiar por completo la percepción del cliente cuando llega el ticket.
La cuenta dejó una lectura muy distinta de la cena
Aldo de Nigris cifró el total en una cantidad cercana a los 2.000 euros, aunque la factura que trascendió marca 36.195 pesos mexicanos. La diferencia entre la cortesía insinuada y el cobro final quedó fijada en una cuenta de 36.195 pesos, suficiente para convertir una visita llamativa en un aviso a sus seguidores.
Después, el creador resumió la sensación con otra frase todavía más directa. “Te hacen creer que es un regalo y luego aparece en la cuenta”, dijo al relatar una experiencia que, en su versión, mezcló hospitalidad verbal y cobro completo.
Nusret Gökçe guarda silencio mientras desaparece una imagen
Hasta ahora, Nusret Gökçe no ha publicado una respuesta a las acusaciones. Además, eliminó de sus historias de Instagram la fotografía que se tomó con Aldo de Nigris, un gesto que añade ruido a una polémica que ya circula fuera del restaurante.
No es la primera vez que su nombre queda ligado a una escena discutida. Durante la final del Mundial de 2022 en Catar, Gökçe entró al césped del estadio Lusail, tocó y besó el trofeo de la Copa del Mundo y posó con Leo Messi.
Aquella secuencia acabó en una investigación interna de la FIFA. El episodio del Mundial de 2022 ya había colocado a Gökçe bajo escrutinio fuera de sus restaurantes, y ahora la discusión vuelve a girar alrededor de los límites entre espectáculo, cercanía y trato real al cliente.
Entre la frase atribuida al chef y una cuenta de 36.195 pesos mexicanos, la fricción queda en un punto muy concreto. El cliente salió con la impresión de que parte de la cena estaba invitada, pero el cargo final no dejó rastro de ese supuesto gesto.