Juan del Val cuestionó en televisión el uso indiscriminado de la palabra influencer y defendió que no todas las figuras con presencia en redes viven realmente de ello.
Durante su intervención en La Roca, el escritor puso el foco en una distinción que suele diluirse en el debate público una cosa es tener visibilidad en redes y otra muy distinta sostener una carrera profesional únicamente a partir de esa exposición. Su idea principal fue clara. Hay muchas personas etiquetadas como influencers, pero no tantas pueden considerarse profesionales consolidadas de ese sector.
La etiqueta influencer, bajo revisión
Juan del Val resumió esa crítica con varias frases muy directas. Primero, rebajó la dimensión real del fenómeno al afirmar que "hay muchísimas y no tantas viven de esto". Después fue más duro con parte de ese ecosistema al señalar que "Hay por ahí una morralla que por ir a un sitio de hamburguesas da la vida". La observación no se queda solo en el tono apunta a una realidad reconocible, la de perfiles cuya actividad gira casi por completo en torno a promociones puntuales y colaboraciones de escaso recorrido.
Nuria Roca respondió con otra idea que ayuda a entender el debate: "A lo mejor llamamos 'influencer' a cualquier cosa". Ahí está una de las claves. El término se ha ampliado tanto que acaba metiendo en el mismo saco a creadores, famosos con presencia digital, presentadores, modelos o personas que simplemente acumulan seguidores.
Del Val insistió en que quienes verdaderamente anuncian marcas a partir de su imagen no son tantos como parece "alguien que verdaderamente anuncie marcas por su imagen y tal no hay tantas". También rechazó dar por hecho que el sector atraviese una crisis generalizada. A su juicio, será el propio mercado el que marque quién permanece y quién desaparece: "Y a partir de ahí, serán las marcas las que las quieran seguir contratando y la gente siguiendo. Eso de decir que están en una crisis no lo sé".
La diferencia entre vivir de las redes y tener una carrera fuera de ellas
Otro de los argumentos centrales de Juan del Val fue la dificultad de comunicar de verdad cuando no hay edición de por medio. Defendió que hablar seguido, sin cortes ni retoques, exige una habilidad que no siempre se ve en los formatos más pulidos de redes sociales. Lo expresó de forma muy gráfica: "hablar seguido es una cosa que no es tan sencilla". Y añadió: "Entonces, si yo edito 17 veces el decir 'Hola, buenas tardes' me queda muy bien, pero hay que decirlo todo seguido, pero bueno, yo creo que será un mundo que se regule por sí solo".
Esa reflexión enlaza con otra distinción que quiso dejar muy marcada no es lo mismo alguien que promociona productos como actividad principal que una figura pública cuya relevancia viene de una trayectoria previa. Lo dijo de forma explícita: "hay una diferenciación entre las que o los que solamente anuncian cosas que ellos hacen y alguien que tiene otra profesión".
En ese punto situó a Nuria Roca como ejemplo opuesto al perfil de influencer dependiente en exclusiva de las plataformas. La presentadora, con más de un millón de seguidores en Instagram, tiene influencia digital, sí, pero vinculada a una carrera profesional fuera de las redes. Del Val lo resumió así: "Y esto es así y esto es una realidad. Tú eres influencer, pero eres una influencia sobrevenida, porque tienes más de un millón de seguidores, pero si se rompen las redes sociales, tú sigues viviendo".
La idea de fondo no es menor. Más que negar el peso de las redes, Juan del Val plantea que conviene separar la notoriedad digital de la solvencia profesional. Y en esa diferencia, entre quien puede seguir trabajando sin Instagram y quien depende por completo de él, es donde sitúa el verdadero filtro para entender qué significa hoy ser influencer.