Ibai pone a prueba los prejuicios en YouTube y falla con la mitad de los participantes

El nuevo reto de Ibai, Reven y Misho consiste en adivinar orientación sexual, ideología o experiencia íntima por la apariencia, y acaba mostrando que esos juicios rápidos son poco fiables.

24 de abril de 2026 a las 09:45h
Ibai pone a prueba los prejuicios en YouTube y falla con la mitad de los participantes
Ibai pone a prueba los prejuicios en YouTube y falla con la mitad de los participantes

El nuevo vídeo de Ibai Llanos no gira en torno a una app ni a una función tecnológica, sino a un formato viral de YouTube que vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto el entretenimiento basado en las apariencias puede reforzar prejuicios.

En esta segunda entrega del reto, Ibai Llanos, Antonio Pino ("Reven") y Misho intentan adivinar rasgos de varios desconocidos solo por su aspecto físico. Entre las pruebas, el grupo se enfrenta a preguntas sobre quién no ha mantenido nunca relaciones íntimas, quién es heterosexual u homosexual y cuál podría ser la ideología política o la orientación sexual de los participantes. El planteamiento es sencillo de entender y también fácil de cuestionar convertir la primera impresión en un juego público con millones de visualizaciones.

Un formato pensado para viralizarse, pero con una base muy discutible

El vídeo arranca con una advertencia que ya marca el tono. "Nos van a cancelar", dice Ibai Llanos, mientras que Reven resume el giro del reto con otra frase "Ha subido la dificultad". En la práctica, esa "dificultad" consiste en lanzar suposiciones sobre personas desconocidas a partir de señales externas ropa, peinado, presencia o forma de hablar.

Una de las primeras rondas consistía en adivinar cuáles de seis desconocidos no habían mantenido nunca relaciones íntimas. Después llegaban otros bloques todavía más delicados, como tratar de distinguir quiénes eran heterosexuales y quiénes homosexuales. Ibai intenta introducir cierta distancia crítica dentro del propio vídeo. "Vamos a ir con la lógica y luego ya en la segunda cambiamos", comenta en un momento. Más adelante también reconoce el problema de fondo "Es muy feo prejuzgar a alguien".

Ese matiz aparece varias veces, incluso cuando cuestiona asociaciones automáticas entre estética y orientación sexual. "O sea, ¿eres homosexual porque vas vestido de rosa? Es un pensamiento muy antiguo" y "Una camiseta no te hace gay", afirma. El problema es que el propio formato sigue empujando justo hacia ese mecanismo observar, etiquetar y decidir rápido. Aunque haya momentos de autoconciencia, la dinámica depende de eso para funcionar.

El resultado muestra los límites del experimento

Si la idea era comprobar si esos juicios rápidos tenían algún valor real, el resultado fue más bien el contrario. Acabaron equivocándose con la mitad de los participantes. Tampoco lograron acertar quiénes de los desconocidos eran españoles y quiénes extranjeros. Es decir, el vídeo termina exhibiendo que muchas de las asociaciones que solemos hacer a simple vista son poco fiables o directamente erróneas.

Eso no impide que el contenido haya funcionado como producto de entretenimiento. El vídeo ya acumula millones de visitas y ha generado reacciones divididas. Una parte del público lo ha recibido en clave irónica, como un reto incómodo pero humorístico. Otra lo critica porque considera que refuerza prejuicios y alimenta estereotipos ya existentes sobre determinados grupos sociales.

Ahí está la cuestión de fondo. Como pieza viral, el vídeo tiene todos los elementos para circular rápido rostros conocidos, incomodidad, juicios inmediatos y polémica. Pero precisamente por eso también merece una lectura crítica. No cambia nada en el día a día del usuario ni introduce una herramienta nueva; lo que hace es recordar lo fácil que es convertir los prejuicios en espectáculo, incluso cuando el propio resultado demuestra que esas suposiciones fallan demasiado como para tomárselas en serio.

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