Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Hong Kong ha llevado a la policía un caso que mezcla reproducción asistida, redes sociales y un vacío de derechos que golpea de lleno a las parejas del mismo sexo. El 25 de octubre, el Consejo de Tecnología de Reproducción Humana remitió el expediente de Tan Zubiao, conocido en internet como berlinsun, por la presunta promoción y comercialización de servicios ilegales de gestación subrogada.
La sospecha no gira solo en torno a una actividad empresarial. También apunta a cómo esa oferta buscaba a un público muy concreto, parejas del colectivo LGTBI, en una ciudad donde el matrimonio igualitario no tiene reconocimiento oficial y donde la ley reserva las técnicas de fertilidad asistida a matrimonios heterosexuales.
El regulador llevó el caso a la policía tras revisar la legalidad de la actividad
Fue el propio organismo regulador de la región administrativa especial quien confirmó el paso decisivo. Tras recibir asesoramiento jurídico, trasladó el caso a las fuerzas de seguridad para que abran una investigación formal.
Tan Zubiao operaba en redes sociales con el alias berlinsun y publicitaba servicios de maternidad transfronteriza a través de Babysun Fertility Center, una firma local. Ahí está una de las claves del caso, porque la legislación vigente prohíbe de forma estricta tanto los contratos de gestación por sustitución con fines lucrativos como su publicidad.
La restricción no acaba en las fronteras de la ciudad. El veto también alcanza a los procedimientos realizados en el extranjero por el principio de extraterritorialidad, un detalle que amplía mucho el alcance de la investigación.
La oferta prometía algo más que el proceso reproductivo
Las publicaciones retiradas de Babysun Fertility Center no vendían solo un servicio médico o logístico. Afirmaban haber ayudado a clientes homosexuales a conseguir residencia y pasaportes de Hong Kong para los recién nacidos, un mensaje especialmente sensible en un territorio con reglas familiares tan restrictivas.
Ese punto cambia la lectura del caso. No se trata únicamente de si alguien anunciaba un servicio prohibido, sino de si presentaba la subrogación como una vía para resolver después el encaje legal del menor en la ciudad.
Dos hijos, una deportación y un precedente reciente complican aún más su posición
Antes de que Hong Kong moviera ficha, Tan Zubiao y su esposo ya habían tenido problemas en Taiwán. Ambos, padres de dos hijos por vientre de alquiler, fueron multados y deportados recientemente por ofertar técnicas de reproducción asistida sin la autorización requerida.
Aquí aparece una contradicción difícil de ignorar. La experiencia personal con la subrogación convivía con una actividad comercial que ahora despierta sospechas en dos jurisdicciones distintas.
Las parejas del mismo sexo chocan con una ley que solo reconoce a uno de los padres
Detrás del caso hay una estructura legal que deja poco margen. En Hong Kong no existe reconocimiento oficial del matrimonio igualitario y, además, la copaternidad no cuenta con respaldo legal, de modo que solo uno de los miembros de la pareja del mismo sexo figura como progenitor.
Incluso la adopción mantiene ese mismo límite. La normativa solo permite solicitudes individuales, una fórmula que complica todavía más cualquier proyecto familiar compartido fuera del modelo heterosexual que la ley sí contempla.
Solo uno de los miembros de la pareja puede ser reconocido como progenitor legal, incluso cuando la crianza y la responsabilidad recaen sobre dos personas. Esa fricción ayuda a explicar por qué servicios de maternidad transfronteriza pueden presentarse como una salida para quienes buscan formar una familia.
El expediente enviado a la policía llega, por tanto, a un terreno donde se cruzan negocio, publicidad y derechos familiares desiguales. Y hay un dato que pesa más que cualquier otro, porque la ley no solo prohíbe estos acuerdos con fines lucrativos dentro de Hong Kong, sino también cuando el procedimiento ocurre fuera de la ciudad.