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La noche de BTS en el Estadio San Marcos dejó una escena de alivio y otra de frustración para Hello Kito. El creador de contenido peruano primero ayudó a una seguidora estafada que había viajado desde Arequipa a Lima y, horas más tarde, terminó denunciando el robo de su propio ARMY Bomb en medio de una aglomeración.
Lady llegó al concierto del viernes 9 de octubre con una historia difícil de digerir para cualquier fan. Había comprado su entrada fuera de los canales oficiales y perdió la posibilidad de entrar pese al viaje y a la espera acumulada durante años.
En su cartel llevaba una frase que resumía todo el golpe emocional. Había esperado once años para conocer a Jimin, una promesa personal que estuvo a punto de romperse por una estafa bastante común en los grandes conciertos.
Hello Kito reaccionó al ver su caso y decidió entregarle una entrada. El gesto cambió por completo el tono de una jornada que, para Lady, había empezado con dinero perdido, un desplazamiento entre ciudades y la posibilidad muy real de quedarse fuera.
"Me da una cólera y una impotencia literalmente que hayan estafadores que se aprovechen de los sueños de la chica." - Hello Kito, creador de contenido
Al momento de darle el boleto, el creador de contenido dejó una escena mucho más íntima que solemne. No habló de números ni de logística, sino del daño concreto que produce una reventa fraudulenta cuando detrás hay una expectativa construida durante más de una década.
"Lady, te quiero mucho. No te merecías esto, en serio. No te merecías esto." - Hello Kito, creador de contenido
Más tarde, el propio Hello Kito pasó de ayudar a otra persona a convertirse en víctima. Denunció el robo de su ARMY Bomb, el bastón de luz oficial de BTS que había comprado en una pop-up, uno de esos objetos que para muchos fans vale tanto por el recuerdo como por el precio.
La aglomeración le costó a Hello Kito un objeto que acababa de comprar
Todo ocurrió mientras caminaba desde la avenida Amézaga hacia la avenida Óscar R. Benavides, en dirección a Campo D. En ese trayecto, según relató, había muchísima aglomeración y sintió que alguien lo empujó.
"Básicamente, me la robaron en la aglomeración, porque yo estaba en la avenida Amézaga. Al momento de yo caminar hacia la avenida Óscar Benavides, de Campo D, había muchísima aglomeración y yo sentí que alguien me empujó." - Hello Kito, creador de contenido
Después de ese contacto, optó por no girarse. Le daba vergüenza mirar a otra persona como si fuera un ladrón, una reacción comprensible en una multitud donde todo pasa rápido y donde un segundo de duda basta para perder de vista cualquier movimiento sospechoso.
Cuando revisó su mochila encontró la confirmación. Le habían abierto la mochila y le sacaron el ARMY Bomb, justo el artículo que había ido a comprar en la pop-up antes del concierto.
La pérdida le dolió por el objeto y por lo que representaba. Para cualquier asistente a un show de este tamaño, ese bastón de luz no es solo merchandising, también forma parte de la experiencia dentro y fuera del estadio.
"Me da penita, porque justamente es lo que compré en la pop-up. O sea, yo había ido a la pop-up para comprarme mi ARMY Bomb." - Hello Kito, creador de contenido
Luego bajó la tensión con una frase cargada de fastidio y humor. Dijo que solo esperaba que a la persona que le robó, cuando pidiera un helado de fresa, le dieran uno de chocolate.
No intentó maquillarlo como un hecho inevitable. Admitió que confió demasiado al pensar que era imposible que le robaran, y esa parte vuelve su relato más útil para quienes asistieron o iban a asistir a las siguientes fechas.
Entre la ayuda a una fan y el robo, quedó una advertencia muy concreta
Primero resolvió la entrada de una seguidora estafada y luego perdió una pertenencia en el acceso al recinto. La misma jornada reunió una estafa con entradas y un robo en la multitud, dos problemas distintos que suelen aparecer cuando un concierto mueve a miles de personas.
Antes de despedirse, Hello Kito dejó un mensaje directo para los asistentes de las siguientes fechas en San Marcos. Pidió que cuidaran sus pertenencias, una recomendación sencilla que sonó menos a consigna repetida y más a balance amargo de lo que acababa de pasarle.
Entre Arequipa, Lima, una entrada falsa y un ARMY Bomb robado, el concierto del viernes 9 de octubre también mostró el lado menos festivo de estos eventos. A Lady la separaba una estafa de ver a Jimin después de once años, y a Hello Kito le bastó un empujón en la multitud para quedarse sin el objeto que acababa de comprar.