España veta que los menores de 16 años moneticen redes como autónomos

El Gobierno aprueba un decreto que obliga a que una empresa asuma la relación laboral de los menores que generan ingresos online, computa ensayos y promoción como trabajo pagado y fija nuevos límites horarios.

23 de julio de 2026 a las 16:59h
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España acaba de mover una pieza sensible en la economía de los creadores y en la exposición de los menores en internet. El Consejo de Ministros ha aprobado un decreto que actualiza el Real Decreto 1435/1985 y el Real Decreto ley 5/2022 para fijar un marco estatal sobre la presencia de menores de edad en redes sociales.

La novedad más visible afecta a quienes generan ingresos online antes de cumplir 16 años. El decreto prohíbe que trabajen como autónomos si monetizan su actividad en internet, una práctica que durante años dejó demasiadas zonas grises cuando el dinero entraba en casa a través de perfiles familiares o cuentas personales.

El Gobierno obliga a que una empresa asuma la relación laboral

Desde ahora hará falta una relación laboral por cuenta ajena y una empresa constituida que cargue con la responsabilidad legal y laboral. En la práctica, eso desplaza el foco desde la familia o el representante informal hacia una estructura empresarial identificable, algo que cambia quién responde si hay abuso, exceso horario o falta de pago.

Yolanda Díaz, Vicepresidenta Segunda del Gobierno de España y Ministra de Trabajo y Economía Social, ha defendido ese punto como la base del nuevo esquema.

"Tiene que existir una empresa que se haga responsable de esa relación laboral" - Yolanda Díaz, Vicepresidenta Segunda del Gobierno de España y Ministra de Trabajo y Economía Social

Ahí está uno de los giros más concretos del decreto. Si un menor participa en contenidos que generan ingresos, ya no bastará con encajarlo como una actividad difusa alrededor de las redes sociales, porque el texto exige una figura empresarial que responda ante la ley.

También cuenta el tiempo que hasta ahora quedaba fuera del reloj

No solo cambia quién contrata. El decreto incorpora al tiempo de trabajo efectivo y remunerado fases que muchas veces quedaban invisibles, como la preproducción, los ensayos y la promoción, tres tramos habituales en cualquier grabación o campaña y también tres espacios donde un menor puede dedicar horas sin que eso aparezca en el contrato.

La preproducción, los ensayos y la promoción pasarán a computar como trabajo efectivo y pagado. Para cualquiera que haya visto cómo se fabrica contenido para redes, la diferencia no es menor, porque buena parte del esfuerzo ocurre antes de publicar y después de grabar.

A eso se suman límites horarios adaptados a cada franja de edad. El texto no trata igual a todos los menores, una distinción relevante en un entorno donde un rodaje corto, una sesión de fotos o una campaña promocional pueden mezclarse con la rutina escolar con demasiada facilidad.

Los rodajes tendrán una figura nueva cuando entre en juego la intimidad

Otra obligación entra de lleno en la experiencia práctica de las producciones. El decreto hace obligatoria la figura del coordinador de intimidad en los rodajes, una incorporación que traslada a este terreno una supervisión específica cuando hay menores y situaciones sensibles ante la cámara.

Mientras tanto, el texto definitivo deja fuera uno de los puntos que más rozaban el presente digital. El artículo 13, pensado para regular el uso de la inteligencia artificial sobre la voz y la imagen de los creadores, ha sido retirado antes de la aprobación final.

La razón no fue política en sentido amplio, sino jurídica. Un informe negativo del Consejo de Estado concluyó que blindar derechos fundamentales frente a réplicas digitales exige tramitar esa protección mediante ley orgánica, así que ese apartado cayó del decreto.

Yolanda Díaz situó el cambio más duro en los casos que habían generado polémica alrededor de menores expuestos en plataformas sociales.

"Se acabó en España el trabajo autónomo con los menores. Aquellos supuestos de menores en Instagram que fueron muy polémicos, explotados por su familia porque daban mucho dinero" - Yolanda Díaz, Vicepresidenta Segunda del Gobierno de España y Ministra de Trabajo y Economía Social

Impulsada por el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Cultura, la norma intenta cerrar un vacío muy concreto. Por un lado endurece las reglas para monetizar la imagen y el tiempo de un menor en internet. Por otro, deja en pausa la protección frente a copias digitales de voz e imagen, justo cuando esa frontera tecnológica ya no suena a ciencia ficción.

El nuevo marco reconoce como trabajo incluso la promoción previa y posterior a una publicación, pero el blindaje frente a la inteligencia artificial ha quedado fuera por una cuestión de rango legal. Esa tensión entre control laboral inmediato y protección digital aplazada define casi todo el alcance real del decreto.

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