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España encadenó la celebración institucional y la política exterior en apenas unas horas. Después de la victoria ante Argentina en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Pedro Sánchez recibió a la selección en el Palacio de La Moncloa tras haber asistido el domingo al partido en Nueva York y viajar después a Argelia.
La escena en los jardines reunió a trabajadores, aficionados y un maestro de ceremonias poco habitual en este tipo de actos. Ibai Llanos condujo una recepción que buscó mezclar el tono oficial con un ambiente mucho más cercano al de una fiesta popular.
"No hay dos sin tres, y encima siendo España país anfitrión del Mundial 2030" - Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
La frase dejó claro que la celebración del título también convive con otro calendario igual de visible, el del torneo que España acogerá en 2030. Sánchez también agradeció a la federación su presencia en lo que definió como la casa de todos los españoles y españolas.
Rodri puso la emoción y Luis de la Fuente elevó el tono del triunfo
En un acto cargado de símbolos, Rodri Hernández, capitán de la selección, llevó el discurso al terreno más íntimo del vestuario y de la camiseta nacional.
"Ganar con tu país es lo más bonito que hay. Lo más grande que puedes hacer en el fútbol" - Rodri Hernández, capitán de la selección española
Luis de la Fuente, seleccionador, optó por una lectura más rotunda sobre el nivel competitivo del grupo. Definió a esta generación de futbolistas como el mejor equipo del mundo, con letras mayúsculas, una fórmula que resume cómo quiere fijarse este título en el relato de la selección.
La celebración llegó a Madrid mientras Sánchez cerraba otra agenda en Argelia
El recorrido del trofeo no empezó en La Moncloa. Antes pasó por el Palacio de la Zarzuela para la audiencia con los Reyes, y después de la recepción oficial la ruta siguió hacia Cibeles y la sede del consistorio.
Mientras Madrid preparaba esas paradas, Sánchez cerraba en Argelia un encuentro con Abdelmajid Tebboune, presidente argelino. La visita sirvió para escenificar el fin de la crisis diplomática por el Sáhara Occidental y reforzar la alianza sobre el suministro de gas.
"En un día de mucha alegría y celebración, darle las gracias a la selección española y al equipo técnico por su juego, por su esfuerzo y por su victoria, que es una victoria de todos los españoles y españolas" - Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
Resulta llamativo que la imagen del campeón del mundo haya coincidido con un movimiento diplomático de ese calibre. Pocas veces un triunfo deportivo comparte foco con una negociación energética y con el cierre visible de una crisis bilateral.
La Moncloa fue solo la segunda parada de un recorrido más amplio, pero concentró buena parte de esa tensión entre celebración y mensaje institucional. Entre los jardines del palacio, la presencia de aficionados, trabajadores e Ibai Llanos dejó una estampa menos solemne de lo habitual, justo después de una final en Nueva York y de una reunión en Argelia sobre gas y Sáhara Occidental.