En Villores alquilar cuesta 200 a 300 euros, pero ni así hay casas para vivir

Andrea, influencer con más de 48.000 seguidores, tardó meses en encontrar vivienda en Villores: el alquiler es barato, pero la falta de oferta bloquea la llegada de vecinos y pone en riesgo los servicios básicos.

21 de mayo de 2026 a las 13:28h
En Villores alquilar cuesta 200 a 300 euros, pero ni así hay casas para vivir
En Villores alquilar cuesta 200 a 300 euros, pero ni así hay casas para vivir

Andrea, una influencer con más de 48.000 seguidores en Instagram, tardó meses en hallar techo.

La creadora de contenido conocida como @andybu_rural lleva seis años residiendo en la comarca de Els Ports. Hace dos meses logró establecerse en Villores, su pueblo de origen, tras haber vivido anteriormente en Forcall. Su experiencia personal refleja una tensión estructural que afecta a decenas de municipios rurales.

El alquiler barato no garantiza acceso a la vivienda

Los precios del alquiler en Villores oscilan entre 200 y 300 euros mensuales. Esta cifra resulta atractiva para el mercado urbano, pero no se traduce en disponibilidad real. Andrea afirma que no hay casas para alquilar en la zona.

“Me costó muchísimo encontrar vivienda” - Andrea, influencer y residente en Villores

La paradoja reside en la percepción de los propietarios. Muchos consideran que las rentas actuales no compensan el desgaste o la gestión del inmueble. Prefieren mantener las propiedades cerradas antes que arriesgarse a un contrato por cantidades consideradas bajas.

La despoblación acelera la desaparición de los servicios básicos

La falta de oferta inmobiliaria actúa como un filtro excluyente. Andrea señala que incluso profesores recién asignados no pueden quedarse porque no encuentran dónde vivir. Este vacío impide la renovación generacional necesaria para mantener vivos los servicios públicos.

Tener animales añade otra capa de complejidad al proceso de búsqueda. La influencer reconoce que juega con ese hándicap, lo que reduce aún más las opciones viables dentro de un mercado ya de por sí restringido.

“Si la gente no viene a vivir, el pueblo se va a morir” - Andrea, influencer y residente en Villores

La dinámica demográfica actual depende de la capacidad de atraer nuevos vecinos. La población mayor va desapareciendo progresivamente. Sin la llegada de gente nueva, el tejido social del municipio se desintegra junto con sus habitantes más ancianos.

Movilizar el parque inmobiliario vacío resulta urgente

La solución pasa por activar las viviendas desocupadas. Fomentar el alquiler y promover la construcción nueva en municipios sin oferta son medidas necesarias. Solo así se podrá romper el círculo vicioso que condena a estos pueblos a la extinción.

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