“En una semana habrá efecto rebote”: la funa a influencers puede darles aún más visitas

La crítica a los influencers crece tras un vídeo que mezcló eclipses y la crisis de Ceuta, en un verano marcado por incendios, terremotos, duelo por Lorca y saturación en redes.

21 de agosto de 2026 a las 15:08h
“En una semana habrá efecto rebote”: la funa a influencers puede darles aún más visitas
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Un verano cargado de incendios, terremotos y duelo por los noventa años del asesinato de Federico García Lorca ha acabado mezclado con otro fenómeno mucho más volátil y propio de la vida en redes. La conversación digital ha encontrado un nuevo blanco en los influencers, con una oleada de críticas que no nace de una campaña organizada desde arriba, sino del hartazgo que muchos usuarios exhiben sin filtro.

Todo estalla a partir de un vídeo en el que uno de esos creadores mezcla eclipses con la crisis de Ceuta. Ese cruce de temas, que para una parte del público resulta frívolo o directamente fuera de lugar, ha servido como chispa para una campaña de funa o cancelación que se extiende por distintas cuentas y comentarios.

La crítica a los influencers creció cuando el tono de sus vídeos chocó con el momento

En ese clima aparece una frase que resume bien el nivel de enfado. Una usuaria de la red lo expresó con una dureza que no necesita mucha traducción emocional.

"Les vendría genial trabajar de 8 a 10 horas diarias para que se les quitara la tontería" - usuaria de la red

La dureza del comentario no gira solo alrededor de un creador concreto. Lo que asoma detrás es una impugnación más amplia de cierto tipo de exposición pública, sobre todo cuando el entretenimiento, la opinión y la tragedia quedan mezclados en una misma pieza con vocación de viralidad.

No todos compran, sin embargo, la idea de que ese castigo vaya a durar. Un usuario escéptico introdujo una objeción bastante terrenal sobre cómo funciona la atención en internet y sobre el extraño premio que a veces reciben quienes están en el centro de la polémica.

"En una semana máximo, habrá un efecto rebote. La gente querrá ver la reacción de los influencers y, por ende, tendrán aún más visitas" - usuario de la red

Ese matiz importa porque internet castiga y promociona a la vez. La indignación mueve comentarios, empuja reproducciones y convierte la crítica en combustible para el mismo escaparate que dice combatir.

La conversación digital también ha rescatado su propio argot para medir carisma y autoridad

Entre los términos que circulan estos días aparece farmear aura, una expresión llegada del cono sur. Se usa para hablar de alguien que desprende autoridad o carisma, y su recorrido cultural no nace en la política ni en la publicidad, sino en dos terrenos donde la pose y la presencia cuentan mucho, los videojuegos y las batallas de gallos.

Ahí está una de las claves del momento. Las redes discuten a sus figuras públicas con un vocabulario que mezcla cultura popular, ironía y jerga competitiva, como si cada gesto sirviera para sumar o perder presencia ante una audiencia que puntúa todo en tiempo real.

Mientras las redes discuten, el verano deja frases que retratan agotamiento y desconcierto

El malestar no se limita a la bronca contra los creadores de contenido. @MarcErra3 lo condensó en una frase de tono íntimo, casi de balance emocional, cuando aseguró que este ha sido, y es, el peor verano de su vida.

"Ya está lo bastante adelantado como para poder decir que este ha sido, y es, el peor verano de mi vida" - @MarcErra3

La frase funciona como un termómetro más amplio del ambiente. Entre incendios, temblores y discusiones virales, el verano ha quedado definido por una sensación de saturación que va saltando de la experiencia personal al comentario colectivo sin apenas transición.

También lo ilustra un titular sobre los terremotos de Granada que incluía una pregunta desconcertante, “¿Estáis bien en Madrid?”. La distancia entre el lugar del seísmo y el lugar invocado en la frase dice bastante sobre cómo circula la ansiedad cuando un episodio local entra en la maquinaria de la conversación masiva.

Lorca aparece en el calendario con un peso muy distinto, porque el 21 de agosto de 2026 marca los noventa años de su asesinato. Frente al ruido rápido de las redes, ese dato fija otra escala de atención y recuerda que no todo puede reducirse a reacción instantánea, visitas o castigos fugaces.

Jaume Pi C. de Sobregrau, periodista licenciado en Periodismo y Humanidades, trabaja en La Vanguardia desde 2008 y redacta el suplemento Cultura/s. En una jornada que junta memoria, cansancio social y bronca digital, esa superposición de registros dice más del clima público que cualquier tendencia aislada.

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