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Parar cuando tu trabajo consiste en no desaparecer nunca tiene algo de choque frontal. Lola Lolita, una de las creadoras más seguidas en España, anunció el pasado domingo que se aparta temporalmente del foco mediático tras reconocer que arrastra desde hace tiempo un desgaste que ya no puede seguir tapando.
La influencer acumula más de 13 millones de seguidores en TikTok y más de cuatro en Instagram. En ese escaparate permanente publicó un vídeo de cinco minutos en el que explicó que necesita desconectarse para cuidarse.
"Jamás pensé que haría un vídeo así, la verdad, pero ha llegado un punto en el que no puedo más" - Lola Lolita, influencer
Su mensaje no giró alrededor de un proyecto concreto ni de un cambio de estrategia. Giró alrededor de algo más incómodo para quien vive de exponerse cada día, reconocer que lleva mucho tiempo sin estar bien y que ha intentado disimularlo.
Lola Lolita contó que empezó a los 14 años y que el desgaste le pasó factura
Lola Lolita comenzó en redes sociales cuando tenía 14 años, en la etapa de Musical.ly. Después de diez años de exposición pública, explicó que había intentado alargar la situación sin prestarle demasiada atención, aunque ya no podía seguir igual.
Ahí aparece una tensión muy propia de la economía de los creadores. Cuanto mayor es la comunidad, mayor suele ser la presión por seguir presente, publicar, responder y sostener una versión de uno mismo que además genera ingresos.
En su caso, esa maquinaria no depende solo de subir vídeos. Lola Lolita obtiene ingresos a través de campañas publicitarias, colaboraciones con marcas, un festival propio y una agencia de representación.
También puso nombre al problema y habló de salud mental sin rodeos
En el vídeo, la creadora describió un patrón reconocible para muchos usuarios aunque pocas veces se verbalice con esta claridad. Dijo que había intentado camuflar lo que sentía, dejarse para después y no escucharse hasta que cuerpo y mente dijeron basta.
"Estoy pasando por un momento en el que no puedo más, que necesito parar, aunque sea un poco, para cuidarme a mí misma, que creo que es lo más importante" - Lola Lolita, influencer
Más tarde insistió en una idea que suele quedarse en consigna y rara vez aterriza en decisiones visibles. Para ella, la salud y la salud mental pesan más que mantener el ritmo habitual de publicaciones, incluso cuando la ausencia alimenta rumores entre seguidores.
Una parte especialmente áspera de su intervención apareció cuando habló del miedo a mostrar vulnerabilidad en público. Admitió que ni siquiera quería llorar ante la cámara por la posibilidad de acabar convertida en meme, una reacción que retrata bastante bien el coste de exponerse en plataformas masivas.
Su despedida temporal deja una frase que explica mejor que ninguna el fondo del parón
Lola Lolita vinculó este desgaste con su propia forma de vivir la exposición. Aseguró que es una persona muy sensible y que todo le afecta más de la cuenta, algo que con el tiempo le ha pasado factura.
Después lo resumió con una imagen muy concreta cuando habló de su "Loli interior" y de la necesidad de escucharla. No planteó una retirada definitiva, sino una pausa para recuperarse y poder volver a encontrarse con esa identidad que siente ahora desdibujada.
El dato más contundente no está en los 13 millones de seguidores en TikTok ni en los más de cuatro de Instagram, sino en el origen de todo. Empezó a los 14 años y, diez años después, ha necesitado un vídeo de cinco minutos para decir en voz alta que ya no podía más.