El vídeo con su abuelo llevó a esta creadora de Menorca a 23 millones de reproducciones

Jéssica Mascaró, @Nikita_rother, convirtió su vida cotidiana en una comunidad de más de 100.000 seguidores en Instagram y 85.000 en TikTok, tras dejar el network marketing en pandemia para dedicarse a las redes.

31 de agosto de 2026 a las 10:39h
El vídeo con su abuelo llevó a esta creadora de Menorca a 23 millones de reproducciones
El vídeo con su abuelo llevó a esta creadora de Menorca a 23 millones de reproducciones

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Jéssica Mascaró Pons convirtió una decisión personal en una audiencia masiva. La creadora menorquina, conocida como @Nikita_rother, supera hoy los 100.000 seguidores en Instagram y suma 85.000 en TikTok, después de una trayectoria que empezó enseñando Menorca cuando las redes todavía no prometían una profesión clara.

Nació en Ciutadella y lleva más de una década mostrando la isla en sus perfiles. Ahí está una de las claves de su recorrido, porque su crecimiento no arrancó desde un personaje fabricado, sino desde un entorno reconocible y una forma directa de contarlo.

"Empiezo precisamente enseñando Menorca". - Jéssica Mascaró, influencer

Más tarde llegó el giro que terminó de ordenar su proyecto. Durante la pandemia dejó de trabajar en network marketing y tomó la decisión de dedicarse a las redes sociales con una intención ya explícita y sin rodeos.

"Yo dije: «Voy a ser influencer»". - Jéssica Mascaró, influencer

Su comunidad creció por tramos muy concretos y bastante reveladores. Pasó de 8.000 a 15.000 seguidores y después alcanzó los 30.000, una progresión que dibuja mejor el cambio de escala que cualquier relato grandilocuente.

No habla de perfección, sino de cercanía. Jéssica Mascaró, influencer, defiende que la audiencia conecta cuando reconoce una vida cotidiana con grietas, no una versión pulida hasta el extremo.

"La gente empatiza contigo". - Jéssica Mascaró, influencer

Esa idea encaja con otra de sus frases más precisas sobre cómo entiende su exposición pública. Jéssica Mascaró sostiene que "mi vida es perfectamente imperfecta" y desde ahí construye una presencia digital donde la identificación pesa más que la apariencia intocable.

También hay una dimensión de discurso personal que va más allá del entretenimiento. Jéssica Mascaró, influencer, dice que quiere ser un altavoz para las mujeres, una intención que coloca su contenido en un terreno más amplio que la simple promoción de estilo de vida.

Cuando describe la gestión de sus perfiles, recurre a una imagen doméstica que explica bien sus límites. Para ella, su canal funciona como su casa, un espacio propio donde decide qué entra y qué no entra.

"Mi canal es mi casa". - Jéssica Mascaró, influencer

Las colaboraciones muestran que el negocio no funciona igual dentro y fuera de Menorca

Ahí aparece una diferencia muy concreta entre trabajar desde una isla y hacerlo para marcas de fuera. En Menorca, muchas empresas locales proponen intercambios de producto por difusión, mientras que fuera de la isla las colaboraciones están más profesionalizadas.

Mascaró no maquilla esa tensión cuando habla de publicidad. Jéssica Mascaró recuerda que si una empresa pide difusión publicitaria, esa difusión debe pagarse, una frase que resume el choque entre visibilidad y presupuesto en el mercado local.

"Si pides publicidad obviamente la tienes que pagar". - Jéssica Mascaró, influencer

Desde ahí también desliza una crítica social ligada a su entorno. Jéssica Mascaró, influencer, cree que falta orgullo hacia el menorquín que triunfa, una observación que sitúa su experiencia en algo más amplio que una carrera individual.

Sus hijos aparecen con una condición que no cambia ni siquiera cuando hay dinero de por medio

En un momento en que muchas cuentas familiares mezclan intimidad y campaña comercial, ella ha fijado una línea clara. Sus hijos solo aparecen en redes si ellos quieren, incluso cuando una colaboración incluye una oferta económica.

Ni una propuesta comercial cambia esa norma cuando sus hijos no quieren salir. Jéssica Mascaró lo deja dicho con una contundencia poco habitual en un sector donde la frontera entre vida privada y contenido patrocinado suele moverse bastante.

"Da igual el dinero que paguen, da igual lo que nos ofrezcan". - Jéssica Mascaró, influencer

Un vídeo con su abuelo Damià disparó el alcance y terminó guardando una memoria familiar

A veces una cuenta cambia de tamaño por una escena muy concreta. Un vídeo en TikTok con su abuelo Damià superó los 23 millones de reproducciones, una cifra que coloca esa publicación en otra liga frente al crecimiento gradual de sus primeros años.

La dimensión emocional de ese momento pesa todavía más porque Damià falleció el año pasado. Él mismo le decía a su nieta una frase sencilla y muy de red bien entendida, mitad broma y mitad constatación de lo que estaba ocurriendo.

"Tú me has hecho famoso". - Damià, abuelo de Jéssica Mascaró

La figura del abuelo también conecta con otra historia familiar que ella ha querido subrayar. Hace 20 años, en Menorca, Damià asistió a la boda del hermano de Jéssica con su novio, cuando los prejuicios contra la homosexualidad seguían muy presentes en la isla.

Ese dato explica por qué su discurso sobre autenticidad no suena solo a lema de marca personal. Entre una vida que ella define como imperfecta, una defensa estricta de la intimidad de sus hijos y un vídeo familiar de 23 millones de reproducciones, su éxito cabe en una fórmula breve que ella misma repite, ser una misma.

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