Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
El US Open quería acercar el torneo a la lógica de las redes sociales, pero la jugada ha chocado con un límite muy viejo en el deporte profesional. Cuando hay puntos en juego y carreras en marcha, la presencia masiva de influencers acreditados junto a la pista no siempre se vive como promoción, sino como una molestia directa.
La tensión no quedó en una queja aislada. El mal comportamiento de algunos de esos creadores de contenido llegó a obligar un partido de Naomi Osaka, un episodio que convirtió el debate en algo más serio que una simple incomodidad ambiental.
Los jugadores ya no hablan de ambiente, hablan de interferencias
Jessica Pegula, tenista profesional, fue una de las voces más claras al describir el problema y situarlo en el terreno que más importa a quien compite.
"Hay gente ahí abajo intentando competir; es su carrera y su trabajo. Me parece un poco irrespetuoso... Me da la sensación de que este año la cosa se ha ido un poco de las manos". - Jessica Pegula, tenista profesional
Su crítica retrata bien el choque entre espectáculo y concentración. Para el público, un creador grabando a pie de pista puede parecer parte del show. Para quien está jugando, ese mismo gesto puede sentirse como una invasión en pleno horario laboral.
También Adrian Mannarino, tenista profesional, cargó contra la permisividad del torneo y describió un entorno mucho más caótico de lo que suele admitir la organización de un gran evento.
"Entran de cualquier manera, se mueven, hablan. Es el torneo el que tolera esto, y no sé si es la mejor idea para el deporte en general. Hay ruido por todas partes. Se ha convertido en una especie de zoológico". - Adrian Mannarino, tenista profesional
La imagen no deja mucho margen para la interpretación. Cuando un jugador habla de ruido constante, movimientos alrededor de la pista y entradas desordenadas, el problema ya no tiene que ver solo con la estética del torneo, sino con las condiciones mínimas para competir.
Medvedev pone el foco en lo que está en juego dentro de la pista
Daniil Medvedev, tenista profesional, llevó esa incomodidad a un terreno todavía más sensible al rechazar la idea de transformar el torneo en una "Disneylandia del tenis" mientras los jugadores compiten por su trabajo.
"Sigue siendo un deporte donde, en cierto modo, luchamos por nuestra supervivencia". - Daniil Medvedev, tenista profesional
La frase tiene peso porque recuerda algo que a veces queda oculto entre patrocinadores, vídeos verticales y activaciones para redes. Un Grand Slam también es un espacio de presión profesional, no solo un decorado atractivo para producir contenido alrededor de las estrellas.
Ahí aparece la contradicción central del US Open. El torneo gana visibilidad con esa fauna digital a pocos metros de la pista, pero varios jugadores describen un entorno más ruidoso, menos controlado y más invasivo justo cuando necesitan lo contrario.
Lo más incómodo para el torneo es que la discusión ya no gira en torno a gustos personales. El mal comportamiento de influencers acreditados llegó a interrumpir un partido de Osaka, y ese dato pesa más que cualquier estrategia para hacer el evento más atractivo en redes.