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El US Open quiso abrir más la puerta a los creadores de contenido en 2026, pero el experimento dejó una escena incómoda casi desde el arranque. La Asociación de Tenis de Estados Unidos concedió alrededor de 100 acreditaciones de prensa a influencers y otros perfiles digitales, casi el doble de las 54 del año anterior.
Ahí apareció una tensión muy reconocible en cualquier evento convertido en escaparate social. Cuanta más presencia tienen los creadores, más choca la lógica de publicar cada momento con reglas pensadas para un entorno de prensa tradicional.
Dos credenciales duraron apenas dos horas en el torneo
Meg Radice y Audrey Jongens, creadoras de The VIP List y dueñas de una cuenta con casi 450.000 seguidores en TikTok, perdieron sus acreditaciones después de publicar fotos de esos pases en redes sociales. La norma del torneo prohíbe que los profesionales de los medios suban esas imágenes por vulnerabilidades de seguridad.
Las dos habían entrado al torneo con un plan bastante reconocible para cualquier perfil de lifestyle. Su visita incluía una colaboración con uno de sus restaurantes favoritos del recinto, un espacio al que, contaban, acuden cada año como aficionadas al tenis.
"A las dos horas de haber llegado, nos comunicaron que ya no podíamos usar las credenciales. Nos quedamos desoladas, y aún lo estamos". - Audrey Jongens, creadora de contenido de The VIP List
La sanción llegó antes de que pudieran siquiera sentarse a ver un partido. Ese detalle explica por qué el caso se volvió tan visible, porque no habla de una interrupción en la grada ni de una invasión de pista, sino del choque entre una publicación de rutina y una regla que no admite despistes.
Después, Meg Radice relató con un tono entre sorpresa y frustración que las dos compartieron sus fotos en una historia y, poco después, les retiraron el acceso. También insistió en que todo ocurrió mientras estaban en un restaurante del torneo, no en la cancha.
El problema no fue el ruido sino una regla de seguridad
La clave del episodio está menos en la etiqueta social y más en la seguridad básica de una acreditación. Publicar un pase de prensa en internet entraña riesgos suficientes como para que el torneo lo prohíba de forma expresa a los profesionales acreditados.
Radice defendió que publicaron la credencial porque estaban emocionadas por haberla conseguido al fin. El acceso les duró dos horas y terminó antes de que vieran un solo partido, una consecuencia especialmente dura para dos creadoras que se presentaban además como seguidoras habituales del torneo.
"Realmente no teníamos ni idea de que estábamos haciendo algo malo al publicar las credenciales, y si lo hubiéramos sabido, no lo habríamos hecho". - Audrey Jongens, creadora de contenido de The VIP List
Su posición no pasó por pedir perdón en público para cerrar la polémica. Las dos reclamaron la devolución de las acreditaciones al entender que no estaban armando escándalo ni interfiriendo en el juego, una defensa que apunta al comportamiento dentro del recinto y no al incumplimiento de la norma.
Más creadores en pista también cambiaron el ambiente del US Open
Mientras el torneo amplía el espacio para perfiles digitales, algunas jugadoras ya perciben efectos alrededor. Madison Keys habló de un aumento del comportamiento errático durante el US Open.
Naomi Osaka fue todavía más directa al pedir a los influencers que respeten la etiqueta de este deporte. No es un matiz menor cuando el torneo casi duplicó las acreditaciones para creadores en solo un año.
Con cerca de 100 pases concedidos en 2026 frente a 54 en 2025, el US Open quiso acercarse al lenguaje de las plataformas. El caso de The VIP List muestra el precio de esa apuesta cuando una acreditación acaba convertida en contenido antes de pisar la pista.